Los hermanitos Mía y Diego, cada vez más cerca de sus papás del corazón

Los dos últimos fines de semana, los nenes salieron del Hogar Peñihuén con el matrimonio González-Bodanza y retomaron el contacto. La Cámara de Apelaciones negó la posibilidad de esten con otras familias con fines adoptivos.
En lo que abre un camino de esperanza para la resolución del caso de los hermanitos, la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Azul desestimó el jueves pasado la posibilidad de que Mía (5 años) y Diego (2) tomen contacto con otras familias del Registro con fines adoptivos y revalidó el "contacto fluido" exclusivamente con sus papás del corazón, el matrimonio integrado por Jorge González y Claudia Bodanza, dispuesto en su resolución anterior, el 14 de septiembre último.

De hecho, el matrimonio está haciendo uso pleno de ese "contacto" y visita a los chicos en distintos horarios del día, ya en un mecanismo aceitado y que no encuentra resistencia alguna por parte del personal y los directivos del Hogar de Convivencia Peñihuén, donde los chicos se encuentran institucionalizados.

Además, desde hace dos fines de semana, los nenes gozan de salidas transitorias de siete horas de duración en beneficio del matrimonio González, dispuestas por la titular del Juzgado de Familia Nº 1, Dra. María Inés Germino, inmediatamente después de su encuentro con los pequeños. El primer fin de semana coincidió justamente con la celebración del Día de la Madre, el 21 del corriente. Sábados y domingos, entonces, los chicos recuperaron el contacto con quienes consideran sus padres, sus juguetes, su mascota, su casa y hasta el arenero en el que jugaron en los últimos dos años, con regresos a la institución que, claro, se van haciendo cada vez más dificultosos para los chiquitos.

Como se recordará Mía y Diego son hermanos entre sí y desde hace dos años convivían con el matrimonio González por consenso con la familia biológica, sin más papel que un acta formada ante escribano público por la progenitora y con un trámite de guarda iniciado -pero nunca completado- por la tía de sangre. Aún cuando la situación no se habría ocultado socialmente, un contacto fortuito con el Servicio Local movilizó una denuncia sobre la supuesta irregularidad ante el Juzgado de Familia citado. En esa instancia, los chicos fueron separados de la pareja e institucionalizados en el Hogar de Convivencia Peñihuén, mientras se consustanciaba una causa penal por violencia familiar y sustitución de la identidad, que finalmente fue desestimada por el fiscal Martín Pizzolo y ese fallo, ratificado por el fiscal general, Dr. Serradell.

La primera intervención de la Cámara volvió las actuaciones a la instancia de origen, tras devolver el contacto fluido entre los pequeños y sus papás del corazón. Eso en el primer expediente, el que dio inicio a la causa, que ahora los camaristas prácticamente han dado por cerrado debido a que no existe delito que lo fundamente.

Mientras ello ocurría, el Juzgado iniciaba un nuevo expediente, en el que la Asesora de Menores pedía el estado de desamparo o abandono de los hermanitos y pericias psiquiátricas sobre los González a cargo de la misma perito profesional azuleña que antes había tomado contacto con los niños. Los abogados patrocinantes del matrimonio solicitaban la guarda preadoptiva de los chicos, que permitiría que regresaran al que consideran su hogar mientras se desarrollan las actuaciones correspondientes.

El jueves 25 del corriente, la Cámara volvió a expedirse reafirmando el vínculo de los chiquitos con los González y denegando el contacto eventual con otras familias inscriptas en el Registro de Adoptantes, con lo que de alguna manera estaría inclinando la balanza nuevamente a favor de los papás del corazón.

En estos días y por lo menos hasta el martes 6 de noviembre, Jorge González y Claudia Bodanza estarían siendo sometidos a las pericias psiquiátricas. Con esos resultados, el expediente volverá a la primera instancia, es decir al Juzgado de la calle General Paz, que deberá determinar entonces si finalmente concede la guarda solicitada por los papás del corazón.

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