"Hay gente de Comodoro que estuvo con la represión, que sepan sus hijos, que tengan vergüenza", manifestó. Fue la principal oradora del acto central realizado ayer en Chubut por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, a 36 años del golpe de Estado. Tuvo lugar en un predio lindero al Regimiento 8 de Comodoro Rivadavia donde funcionó un centro de tortura.
Comodoro Rivadavia honró ayer el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia en el emblemático predio lindante al Regimiento 8 donde se investiga la existencia de un centro de tortura. Se trata de un lugar donde rige el abandono. Están las ruinas de una casa demolida y otra que queda aún en pie.
El sitio es parte de una investigación de la Justicia Federal, ya que los testimonios de sobrevivientes de la dictadura militar lo identificaron como un lugar de detención clandestina. Está custodiado por Gendarmería Nacional hasta tanto avance la causa judicial, pero el gobernador Martín Buzzi entregó en el acto de ayer al viceintendente Carlos Linares una placa que será colocada en el predio.
Fue un acto austero en cuanto a presencias, pero desbordante en emociones. No asistieron representantes del Ejército o de la Iglesia católica, ni siquiera de la Justicia; solo un puñado de referentes políticos, parte de los gabinetes municipal y provincial y un montón de gente que se acuerda, y que llora cada vez que lo hace, porque así vuelve a vivirlo hasta que llegue ese día en el que como dijo Elsa Mussi se lean las sentencias, “y Comodoro reconozca los apellidos que estuvieron ligados a la dictadura. Quiero vivir para verlo, y para que me den aunque sea un hueso de mi hermano para darle cristiana sepultura”, subrayó.
Es la mayor de las tres hermanas de Julio Argentino Mussi, desaparecido en Comodoro Rivadavia el 22 de marzo de 1977 frente a los ojos de su mamá. Hace 35 años que busca a su hermano, aunque sea un hueso suyo.
EN JUNIO, LA SENTENCIA
Elsa, que fue la oradora central en el acto, dijo que espera la sentencia que en junio emitirán los tribunales de Bahía Blanca. Asegura que sentará precedentes en esa ciudad y en todo el país, “porque ya sabemos la verdad. Tenemos los nombres de los asesinos. No voy a descansar hasta verlos presos, son viejos pero no me importa, porque creo en la justicia de los hombres y en Dios por sobre todas las cosas; y justicia también para los que están muertos, como el mayor (Alberto) Diz a quien no le voy a perdonar cómo trato a mi madre. Que Dios se encargue de él”.
Elsa recordó públicamente todas las puertas que golpearon para dar con su hermano, e incluso la negativa de un juez ante la solicitud de hábeas corpus. Compartió también detalles de las torturas que recibió, hechos reconstruidos tras los testimonios de otros detenidos, como Horacio Quiroga, que son parte de la causa judicial por Julio Argentino Mussi, el único desaparecido de Comodoro Rivadavia que fue secuestrado en esta ciudad.
Dijo además que fue con ayuda de monseñor Argimiro Moure, que una vez enterado de que Julio había sido llevado a Bahía Blanca, consiguió una entrevista con el general Apiscarti y con el mayor Sierra. Este último después de varios viajes de la familia entre ambas ciudades le dijo: ‘a su hermano le dimos la libertad, acá está la firma de entrada y salida’. “Para mí no era la firma de mi hermano, entonces en un momento de locura les dije: ustedes lo mataron, devuélvanme a mi hermano, se lo tengo que llevar a mi madre”.
Nunca más vieron a Julio, nunca fue a la casa de sus tías en Bahía, pero nunca dejaron de buscar, de averiguar, y en ese camino Elsa recordó el acto de inauguración de la plaza Julio Argentino Mussi, en el que pidió que los “muchachos” abrieran los candados de sus bocas, que ya no había que tener miedo, que hablaran.
Apareció así el testimonio de Horacio Quiroga. “El fue el primero, y después vinieron los demás hasta que se inició el juicio en Bahía Blanca”. Desde entonces, la familia Mussi sabe la verdad que siempre sospechó. Elsa cerró sus recuerdos agradeciendo a la presidente Cristina Fernández por el hecho de agilizar los juicios, y confía que en el mes de junio llegue la sentencia.
Aseguró también que estará presente en cada acto, y para quien quiera escucharla, y que así lo hará hasta que nadie más se calle. “Hay gente de Comodoro que estuvo con la represión, que sepan sus hijos, que tengan vergüenza. Le pido a Dios que me dé vida para poder verlo”, sentenció.




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