La cuestión deriva de la situación deficitaria en el sector de la salud provincial. Los materiales escasean y los lesionados no dejan de aparecer.
"Una simple fractura interna en algún miembro demanda analgésicos, radiografías y yeso, aunque el paciente no quede internado. Pero si hablamos de un herido grave con múltiples traumatismos, que requiere cirugía y necesita internación, esa cantidad se eleva mucho más. Es impresionante el consumo de los 'accidentados' en comparación con los otros pacientes que se atienden en este hospital", informó a EL LIBERTADOR la doctora Jaqueline Dambra, una de las encargadas del área de Emergencias del hospital escuela General San Martín.
En la edición del viernes se informó que la capacidad edilicia del nosocomio no da abasto para atender a las innumerables víctimas viales que llegan a diario. Además de la estructura y el personal que siempre es el mismo, los insumos también están resultando insuficientes.
"Cada fin de semana ingresa el mismo promedio de heridos, entre 25 y 40, con todo tipo de lesiones, desde simples raspones hasta gravísimos traumatismos. Son muchos quienes quedan internados por varios días, no es que vienen y se van. Lo que sí se mantiene en cambio, es la misma cantidad de médicos, la misma cantidad de medicamentos que nos mandan y el mismo número de camas disponibles, el sistema está colapsado y parece que esto no va mejorar", explicó la médica.
Sin embargo, la profesional comentó que si bien el panorama de los insumos no es alentador, aún es pronto para poder hablar de escasez. "Tenemos en cuenta que el sistema sanitario provincial enfrenta una situación de déficit. Pero todavía estamos conteniendo la importante demanda porque ahorramos muchos de los insumos. De igual manera, si este problema sigue prosperando, dentro de algunas semanas vamos a comenzar a sentir sus efectos", agregó Dambra.
Una reciente investigación en el área de Salud de la Nación estimó que un paciente con traumatismo cráneo encefálico grave que debe permanecer en terapia intensiva, le puede costar al Estado más de 10 mil pesos. En este sentido explicó que si bien el centro es una institución que se encuentra arancelada, son numerosos los casos en los que los pacientes y sus familiares se encuentran imposibilitados de pagar gasto alguno.
"Al que tiene obra social no se le cobra, porque los costos corren por cuenta de la firma que lo respalda. Hay un Departamento encargado de realizar este tipo de operaciones. Pero como muchas de las personas que se atienden son de escasos recursos, es la institución la que debe hacerse cargo", explicó.
Los siniestros viales son así un problema que además de las vidas que se cobra, terminan afectando a todo el sistema sanitario. Otra de las tantas cuestiones para seguir buscando que se tome conciencia.
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