Uno de los heridos seguía en grave estado

Uno de los heridos seguía en grave estado
Su situación era crítica. Se decidió paralizar la planta hasta el domingo y ya comenzó la investigación para determinar qué fue lo que pasó el miércoles, cuando murieron dos trabajadores.
Gendarmería Nacional junto a la Policía Científica y operarios de la planta abrieron una investigación para determinar qué fue lo que falló el miércoles en la Planta de Agua Pesada, donde un accidente provocó la muerte de dos trabajadores y dejó a otros dos heridos. Uno de ellos, Sergio Rubio, permanecía internado ayer, en estado crítico. El último parte médico de la noche señaló que su situación era “estable” pero muy complicada a causa de las graves heridas sufridas. A su vez, en la morgue judicial se le practicó una autopsia al cuerpo de Marcelo Giest, uno de los operarios que falleció en el accidente.

Los directivos de la compañía estatal decidieron frenar la producción hasta el domingo, para que los empleados pudieran asistir al velorio de sus compañeros. El inesperado suceso sacudió a la localidad de Senillosa, cuyos habitantes no lograban salir del estupor que les provocó el accidente más grave de la historia de la planta.

Tragedia desproporcionada

El gerente de la PIAP, Héctor Apesteguía, aseguró ayer a La Mañana que la tragedia fue “desproporcionada para la peligrosidad del lugar”. “Lamentamos mucho y nos asombra lo que pasó, porque es una operación muy rutinaria”, detalló.

El ejecutivo confirmó la versión que dio ayer este diario sobre la despresurización de un equipo. “Se estaba probando la presión de un intercambiador con aire y nitrógeno, una operación que se hace de forma permanente. Ya estaba casi terminado el trabajo y una parte del equipo se desprendió, impactando de forma mecánica sobre los trabajadores que se encontraban allí”, detalló.

Dijo que se trata de una unidad donde se acondiciona amoníaco, pero que en ese momento estaba desactivada para hacer la reparación. “Algo se hizo mal y estamos evaluando el incidente”, indicó y explicó que Gendarmería y la Policía también trabajan en el hecho. La fuerza nacional tiene jurisdicción porque la PIAP forma parte de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Conea).

Consultado sobre los protocolos de seguridad que deben seguirse en este tipo de operaciones, dijo que los estándares de la PIAP son de los más elevados del país.

“Existen normas muy estrictas, con protocolos de emergencia precisos”, detalló Apesteguía. Indicó que la mayoría de los altos mandos de la planta vienen de la Conea y que ya tienen incorporado un mecanismo de trabajo que contempla los más exigentes estándares en esa materia, por la propia peligrosidad de la tecnología nuclear.

“Nunca tuvimos un muerto”, indicó, y reconoció que algo se hizo mal y por eso se dio la tragedia.

“Estamos tratando de ayudar a las familias de las víctimas, de darles apoyo. Esto es terrible, no estamos acostumbrados a que nos pase esto, la gente está muy mal”, indicó.

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