Heridos K en la ambulancia de Scioli

Por Martín Dinatale

La Argentina termina siempre rendida a las internas del peronismo. Es probable que el discurso conciliador que mostró Daniel Scioli con Moyano y su diferenciación del tono confrontativo con el que volvió Cristina Kirchner, sumados a los aires reeleccionistas de la militancia K, desaten un nuevo escenario de disputa en el PJ.

Quizás sea temprano para aventurar que Scioli ya definió su ruptura con la Casa Rosada o que el Gobierno avanzará en una reforma constitucional. Pero hay signos que muestran al gobernador bonaerense como el chofer predilecto de la ambulancia de heridos que deja en el peronismo la Presidenta y a un kirchnerismo que no está dispuesto a ceder espacios de poder.

La convocatoria de Scioli a Moyano para retornar al PJ, al igual que su foto con Macri, es anecdótica: diversas formas de emitir gestos de convivencia hacia afuera y de contención hacia adentro. ¿O acaso el gobernador bonaerense creerá que puede sumar votos con Moyano, que tiene más del 70% de imagen negativa, o armar una alianza electoral con Macri? En tal caso, evalúan sus allegados, el jefe de la CGT podrá servirle de freno ante las protestas gremiales o para mostrarle al kirchnerismo que no aceptará la idea de que el peronismo sea "una cáscara vacía", como dijo Moyano.

Hay hechos que no están a la vista y que dispararon el desafío de Scioli. Por ejemplo, el retraso en los giros extrapresupuestarios que le debe dar la Nación para pagar salarios. Hay más de $ 3000 millones semestrales en juego y el encargado de enviarlos o retenerlos es nada menos que un coequiper de Amado Boudou como es el ministro de Economía, Hernán Lorenzino. También hay otras señales de la Presidenta que molestan a Scioli, como el ajuste de haberes a estatales o las excesivas trabas a los importadores.

Los sciolistas suelen repetir que "Daniel dialoga con todos". Leída en código Scioli, la frase encierra su herramienta central para hacer política. Así, el gobernador recibe tanto a heridos del "modelo nacional y popular" como a empresarios molestos con la Presidenta o a embajadores que tienen que dar explicaciones en sus países ante las jugadas grotescas de Guillermo Moreno. No son los únicos que hablan con Scioli. En el PJ hay más heridos de lo que parece. Si no, habrá que fijarse en que la "mesa chica" de Scioli cada vez es más amplia. Antes sólo estaban Alberto Pérez, Gustavo Marangoni o Eduardo Camaño para acercar ideas. Ahora conviven ex alfiles kirchneristas como Alberto Fernández, José Pampuro, Juan Carlos Mazzón y José "Pepe" Albistur, entre otros.

"Scioli no romperá lanzas por ahora con Cristina, pero está preparando su artillería", confiesan en La Plata.

Hace tiempo que Cristina Kirchner no habla con Scioli de política y ya envió mensajes y mensajeros a la provincia.

En la Casa Rosada sospechan cada vez más de una supuesta alianza de Scioli con el Grupo Clarín, aunque la foto con Macri y el llamado a Moyano colmaron el vaso. Para el mundo K, Scioli es "funcional a la derecha y encuadrado en el peronismo ortodoxo". El estilo opuesto a Mariotto, Boudou o La Cámpora. No es casual que de esos sectores surja ahora la idea de debatir la propuesta de una reforma constitucional.

La pulseada recién empieza y falta mucho para 2015. Pero los tiempos de la política se adelantaron por una simple razón: la oposición carece de líderes y de manuales, y la batalla se libra en el peronismo.

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