Forma parte de un “equipo de rescate”.
Como en los ensayos de una gran obra que tendrá su representación final en abril, cuando se conmemoren los treinta años de la Guerra de Malvinas con la que la dictadura militar argentina quiso recuperar las islas y lavar su cara ante la población, el gobierno británico viene preparando un escenario de confrontación que el Gobierno argentino interpreta como una forma de “tapar el desempleo con bravuconadas”.
Cameron había dicho en una habitual sesión ante la Cámara de los Comunes que “lo que los argentinos han estado diciendo recientemente es mucho más colonialismo porque esta gente [por los habitantes de las islas] quiere seguir siendo británica y los argentinos quieren que ellos hagan otra cosa”.
Y como un anticipo del 30º aniversario del conflicto que cobró más de 900 vidas, de las cuales más de dos tercios fueron argentinos, señaló ese mismo día: “Creo que es muy importante que conmemoremos la guerra de las Malvinas en este año del 30º aniversario y recordemos a todos los que sirvieron y lucharon tan duramente, y los que dieron sus vidas y no volvieron a casa”.
Y Gran Bretaña ya anunció el próximo paso preparatorio para el aniversario en abril. Aunque enmarcó la visita del príncipe heredero en un viaje de entrenamiento de rutina, lo cierto es que la Marina Real Británica (Royal Navy) se prepara para enviar rumbo al Atlántico Sur uno de los barcos de guerra más modernos de su flota, según informó el martes pasado el Ministerio de Defensa de ese país. Se trata del destructor “HMS Dauntless”, Tipo 45, que partirá en una fecha aún sin concretar y que sustituirá a la fragata británica “HMS Montrose”, anuncio que fue interpretado por el gobierno argentino como una provocación más.
A pesar de que el portavoz de esa cartera comunicó que “la Royal Navy ha tenido una continua presencia en el Atlántico Sur durante muchos años. El despliegue del ‘HMS Dauntless’ al Atlántico Sur estaba planeado desde hace tiempo, es [una medida de] rutina y reemplaza a otro barco de patrulla”, lo cierto es que la nave cuenta con características especiales. El destructor está equipado con un avanzado sistema de navegación que hace difícil que pueda ser detectado por radar y lleva misiles antiaéreos de alta tecnología Sea Viper y puede transportar a unos sesenta efectivos militares, además de contar con cubiertas para acomodar helicópteros tipo Chinook.
Aun así, las autoridades británicas insisten en que tanto el envío del barco de guerra como la visita del heredero de 29 años son operaciones “de rutina” en el marco de sus tareas de copiloto de helicópteros de rescate.
“El teniente de vuelo Gales [apellido que toma el príncipe William] ha llegado a las islas Malvinas como parte de un equipo de búsqueda y rescate formado por cuatro personas para una operación de rutina”, señalaron en un comunicado.
Según el diario malvinense Penguin News, “el miembro de la familia real no va a desarrollar ninguna tarea extra ni visita oficial durante su estadía en las islas” y sólo se dedicará a su entrenamiento de rutina.
La última presencia real en el archipiélago fue la del príncipe Eduardo, tío de Willian, en el 2007, para el 25º aniversario, y la de su padre, el príncipe Carlos, en 1999, cuando se mezcló con los isleños en una recepción en la sede gubernamental de Puerto Argentino.
Apoyo religioso a soberanía
Al rechazo generalizado que ha provocado la llegada del príncipe heredero y Duque de Cambridge a las islas Malvinas, se unieron distintas comunidades religiosas como las evangélicas y las metodistas.
La Convención Evangélica Bautista Argentina envió ayer una carta al canciller Héctor Timerman en la cual manifiesta su apoyo a la posición y a los términos en los que el gobierno nacional está llevando adelante el tema Malvinas, por considerar que "ésa es la forma en que Dios actúa". En la nota, firmada por el pastor Carlos Caramutti, declara que "frente a los hechos que son de dominio público, y cumpliendo con las instrucciones que encontramos en la Biblia, estamos en oración permanente para que nuestros irrenunciables derechos sean aceptados y reconocidos definitivamente por el Reino Unido".
Por su parte la Iglesia Metodista le señaló también en otro comunicado que “el tema de las Islas Malvinas para el pueblo argentino y para nuestra Iglesia, es sumamente sensible y delicado, dado el reclamo que desde hace muchos años hace nuestro país”. Y rechazaron "toda posibilidad de una escalada bélica. Los metodistas pidieron que la disputa por las islas se resuelvan por "medio del diálogo”.
Apoyo de Hugo Chávez: “La Argentina no está sola”
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, calificó al Gobierno inglés de "ridículo" en su postura sobre las Islas Malvinas y consideró que lo que tiene que hacer es devolver ese territorio a Argentina "cumpliendo con resoluciones de las Naciones Unidas".
"Es ridículo el Gobierno inglés, es ridículo en verdad, amenazando a Argentina, porque en verdad lo que debería hacer el Gobierno inglés ya es abandonar las Islas Malvinas que son de Argentina", dijo el mandatario durante un acto que fue transmitido en cadena nacional de radio y televisión.
Chávez indicó que el miércoles llamó a la presidenta Cristina Fernández para saludarla y comentar algunos temas entre los que destacó el conflicto que el país sureño mantiene con Inglaterra por la posesión de las Islas Malvinas.
Según el mandatario venezolano, Reino Unido debe entregar las Malvinas a Argentina "cumpliendo con resoluciones de Naciones Unidas", aunque señaló que esto no sucederá porque, a su juicio, la nación europea aún mantiene una visión de colonialismo.
"No se le ocurra al imperio viejo, destartalado, creer que la Argentina está sola como hace 30 años, aquí está la América del Sur, aquí está la América Latina, aquí estamos", reiteró Chávez.
Más temprano, el Gobierno venezolano emitió un comunicado en el que se refirió a la conversación de Chávez a Fernández y la expresión del mandatario venezolano de Argentina "jamás estará sola", así como al acuerdo de sostener un nuevo encuentro bilateral en marzo. Según el comunicado, los dos presidentes "coincidieron en rechazar la escalada militar que está siendo promovida en la zona, y en respaldar las reiteradas declaraciones de la ONU.
La sede central del banco HSBC fue atacada por miembros de Quebracho
Un grupo de miembros de Quebracho atacaron ayer con piedras y bombas de pintura la sede central del banco HSBC, en pleno centro porteño, cuando marchaban en repudio a la llegada del príncipe William a las Islas Malvinas, en medio de la escalada en el conflicto entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía del archipiélago del Atlántico Sur.
En su reclamo, los manifestantes exigieron la restitución de las Islas Malvinas y que el gobierno argentino corte "las relaciones comerciales" con Gran Bretaña. En un acto realizado en el barrio porteño de Retiro, frente al monumento de los soldados argentinos muertos en el conflicto bélico de 1982, el líder de Quebracho, Fernando Esteche, sostuvo que "hay que cortar por lo sano" contra "la política imperial".
"Hay que cortar las relaciones comerciales con Gran Bretaña", dijo Esteche, acompañado por medio centenar de hombres encapuchados y armados con palos. Consultado sobre si la llegada del Príncipe William a Malvinas es "una provocación" de Londres, el dirigente contestó: "Esta suerte de remalvinización de la política exterior británica tiene que ver con ocultar la crisis financiera y económica que padecen". "Pero tiene una continuidad de política imperial y, más allá de una crisis, puntual o no, esto tiene una reconfiguración estratégica respecto de los recursos energéticos", continuó.
Desde allí caminaron hasta Florido 201, donde el HSBC, banco de capitales británicos, tiene su sede central. Según confirmaron los integrantes de Quebracho, llevarán a cabo "un escrache por semana" a diferentes empresas inglesas.





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