Asumió el lugar que su hermano, Adolfo, dejó vacío al asumir como senador nacional. Y le molesta que hablen de una dinastía en Maipú. Quiere ganar en octubre para dejar en el olvido los cuestionamientos. Piensa que su hermano debió ser el candidato a gobernador del peronismo.
Cuenta que el primer día en el que entró a la oficina como jefe comunal, el 3 de mayo de 2010 a las 7.30, sólo aguantó 10 minutos y se fue preguntándose qué hacía a partir de ese momento. La duda lo asaltó pese al largo recorrido que tiene en los despachos de la Municipalidad, que viene transitando desde el ´86, cuando fue secretario privado del entonces intendente Hugo Bordín.
“Me parecía extraño ser intendente”, dijo. Y es que Bermejo ha sido siempre el hombre que estaba en las sombras, el de la construcción política, como él mismo afirma.
Sin amilanarse, responde francamente, al tiempo que intenta llevar la conversación a sus logros al frente de la comuna. Contesta incluso a riesgo de contradecirse en algunos pasajes de la charla.
-¿La Municipalidad de Maipú es una cuestión familiar?
-La verdad es que la siento muy mía.
-¿Usted y Adolfo son como una dinastía?
-No. Da la coincidencia que los dos desde el ’82 empezamos a trabajar en esto. Yo un poco más tarde porque me estaba incorporando a la colimba. Algunos dicen eso con alguna intencionalidad...
-Pero heredó el cargo cuando su hermano se fue al Senado Nacional.
-No siento que lo haya heredado, en absoluto. Creo en el trabajo que he hecho durante muchos años. Lo puede decir la gente, incluso de la oposición. Saben que no es una herencia. Vengo trabajando desde hace muchos años y siempre en primera fila.
-Después de tantos años, llegar a la intendencia es importante. Pero ésta es la primera vez que va a jugarse el pellejo en una elección. ¿Tiene un sabor especial?
-Sí, porque empiezo a jugar en un escenario distinto. Tengo muchas ganas de que llegue octubre para desmitificar eso de “la herencia” y “el hermano de”. En este año que llevo, estoy haciendo todo lo que puedo y creo que venimos bien, con una buena gestión, ordenados financiera y políticamente, con buenas relaciones con la oposición. Y con esquemas de apertura en la gestión.
-Bordín pasó al olvido cuando se fue al Congreso, igual que su sucesor, Francisco "Chiqui" García...
-Esperemos que no pase con Adolfo...
-A eso vamos. Parece que la política es despiadada en Maipú y que usted y su hermano se están protegiendo de ese destino. ¿Es tan rápido el paso al olvido en este departamento?
-Creo que es más personal que el proceso político. El tema es cómo construir un esquema de largo plazo. Este ha sido el error hacia atrás, darle continuidad a un proyecto. Se lo he dicho al Adolfo. Y yo estoy convencido de que no lo voy a cometer.
-En el esquema del justicialismo ser intendente es importante y sobre todo en un departamento en el que el PJ ha tenido pocas derrotas electorales...
-Legislativas... El votante maipucino es muy exigente. Piensa qué quiere votar. Por eso en elecciones legislativas hemos perdido algunas veces.
-Maipú es una garantía y aún así parece que las carreras políticas se cortan ahí.
-Es un proceso complejo y construir dentro el justicialismo, donde hay varios espacios representativos, es difícil, pero creo que se puede hacer. Es interesante generar un proceso distinto a los que se han ido dando con los intendentes anteriores.
-Esto viene a cuento con el hecho de que su hermano no es el candidato a gobernador del PJ. Hoy Adolfo sigue siendo el hombre del justicialismo con mejores mediciones a nivel provincial. ¿Por qué no lo es?
-Él puso en la balanza algunas situaciones que entendió no garantizaban un proceso ordenado. Él pedía otras garantías y no se dieron. La aparición de la Línea Mendoza lo incomodó.
-Parecía que era la oportunidad para trascender los límites de Maipú...
-Yo comparto el mismo criterio y me generó varias discusiones...
-En los asados familiares de los domingos...
-Algunos domingos se interrumpieron... Pero no peleas mal. Adolfo entendía que yo no lo hacía de mala fe. Estoy convencido de que él era el mejor candidato que tenía el peronismo. Pero todavía tiene un potencial muy interesante para el futuro.
En algún momento de la charla, Alejandro Bermejo se muestra muy seguro de ganar la elección en octubre. Habla de logros de su gestión y que los va a continuar más allá del término de su mandato: “Ya tengo el borrador del plan de obras 2012 y ya arrancamos con el Plan estratégico 2030. El de 10 diciembre me lo entrego... o se lo entrego al intendente electo”. Entonces, la charla gira hacia su referencia nacional.
-¿Se siente parte del proyecto nacional del kirchnerismo?
-En lo personal comparto absolutamente los principios ideológicos y básicos de este gobierno nacional. Ayer se entregaron 1.700 netbooks en el departamento, en cuatro escuelas de zona rural y dos de educación especial. Y a la tarde estábamos entregando 120 pensiones. Esto se genera en la decisión política de un Gobierno nacional que apuesta a la inclusión.
-Hubo un par de votaciones en las que su hermano no acompañó al kirchnerismo...
-Ése no fue el causal de que el Adolfo no fuera el candidato. Fue personal y en función de cómo se dio la situación interna.
-¿Hoy las circunstancias son diferentes? Parecería que Francisco Pérez no levanta cabeza...
-Creo que es una muy buena fórmula. Con cierre hacia adentro del justicialismo. Carlos tiene una gestión muy interesante en dos ministerios y Paco es un tipo con mucha capacidad de laburo, muy inteligente y con potencial. Hay tiempo para instalarlo.
-¿Se imagina con el traje de gobernador alguna vez?
-Me gustaría. El desafío mío es octubre acá. Pero, a quién no le gustaría...
-¿Quiere romper con el maleficio de Maipú?
-Romper con el maleficio sería bueno y si soy yo, mejor.


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