El jefe comunal minimizó las diferencias entre los sectores cercanos a él y los más afines a José Alperovich, de quien se declaró su amigo. El dirigente peronista asumirá hoy su tercer período como intendente municipal; el primero (2003-2007) lo hizo en forma provisoria.
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ampliar (1 de 2 fotos) | EL ALCALDE. Domingo Amaya recibió al equipo periodístico de LA GACETA sin ningún colaborador suyo, en una sala de reuniones del edificio municipal. LA GACETA / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO
El 10 de noviembre Domingo Amaya cumplirá ocho años como intendente de San Miguel de Tucumán. Llegó en forma provisoria al cargo, en 2003, por decisión del gobernador, José Alperovich, y en 2007 fue ratificado en el cargo por el voto popular. El 28 de agosto pasado fue reelecto por primera vez. Será la primera persona en gobernar 12 años seguidos la ciudad.
En una entrevista que le concedió a LA GACETA en su despacho, Amaya efectuó un racconto de sus dos gestiones consecutivas, se refirió a cuestiones políticas y recordó a Néstor Kirchner, a quien definió como el hombre que les dio valor a los gobiernos locales. Descartó toda posibilidad de que las diferencias entre el sector que lidera su aliado Germán Alfaro y el de los más afines a la Casa de Gobierno pueda repercutir de manera negativa en lo institucional. Y se refirió a su relación con Alperovich.
"El peronismo siempre fue igual. Pero a la hora de la verdad, estamos todos juntos. (Estas diferencias) son parte del folclore de la política. ¿Qué pasó? Bueno, hubo acoples. Entonces, todos pujan por ese pequeño poder. Pero la conducción la tiene José Alperovich. Y a eso lo tenemos en claro. Es la conducción política y de la gestión administrativa. Y ya pasó el tiempo electoral. El peronismo es así. Pero a la hora de la verdad, todos juntos", dijo.
- ¿Confía en que el Concejo lo seguirá acompañando en este próximo período de gobierno?
- Sin dudas. Venimos trabajando juntos. No tengo nada de qué quejarme. Todo lo contrario. Siempre les agradezco a los concejales, porque han entendido que ayudan a la gestión, en la preocupación, en la atención de la gente. Ellos están en el territorio. Se ha cambiado la forma de hacer política. Lo que nosotros entendemos, junto con el gobernador, es que política sin gestión no funciona. Esta es una conjunción de esfuerzos. La mejor forma de hacer política es a través de la gestión, dándole soluciones al vecino, y los concejales se han sumado a esto. No quiero decir que tan sólo el oficialismo lo hizo; también muchos de la oposición han hecho exactamente lo mismo, y se han sumado.
- ¿Usted hubiera querido que algún edil más afín a su gestión fuera el presidente del Concejo? (El titular sigue siendo Santiago Cano).
- No, no, no. Le digo la verdad: lo hemos conversado con el gobernador, y él me dijo: 'mirá, ¿qué opinás, Domingo?'. Y yo le dije que sí, que me parecía bien, para que todos sigamos trabajando, que haya paz, que nadie se sienta que en el Concejo está afuera. Fue una conversación buena, como siempre.
- ¿Cómo es hoy su relación con Alperovich?
- Muy buena. Siempre he tenido buena relación.
- Pero, ¿es mejor o peor que antes esa relación con él?
- Yo con el gobernador, con José, como le digo yo, no estoy todos los días. Puedo estar una vez a la semana. A veces dos días seguidos. Bueno, él anda por toda la provincia. Pero yo cuando tengo algún problema voy, me siento y converso con él. Y le doy mi punto de vista. A él le gusta. Capaz que estoy equivocado. A veces me equivoco, pero lo digo. Además, esta no es una relación de hoy, sino de muchos años. Hay mucho run-run por atrás. ¡Ni saben lo que conversamos! Hoy (el viernes) hemos estado juntos. Yo le he llevado la tarjeta de invitación (al acto de su asunción en el teatro San Martín). Me dijo: 'sí, Colorado, vamos a ir juntos'. Alguno puede pasar por ahí y escuchar lo que hablamos, y después dice cualquier cosa.
- ¿Usted es amigo de él?
- Yo me siento su amigo. Y creo que él también siente lo mismo.
- ¿En qué se parecen sus estilos de conducción?
- Yo creo que somos muy parecidos. Los dos queremos que las cosas se hagan rápido. Él es un tipo al que le gusta que vos hagás y llevés soluciones. Y cuando te tiene que decir las cosas, te las dice. Nos parecemos mucho en ese aspecto. Ojo: él tiene una personalidad muy fuerte, ¿no?
- ¿Qué los diferencian?
- No sé. No me he puesto a analizarlo nunca. No me he puesto a analizar cómo es su estilo de gestión comparado con el mío. O qué hace él y qué hago yo. Yo sé que tengo que laburar. Me levanto a la mañana a laburar. Y sé que él hace lo mismo. Yo sé lo que tengo que hacer y cuando tengo algún problema voy y se lo planteo, pero siempre bien.
- ¿Avalará una reforma de la Constitución provincial?
- Se lo dije al gobernador: lo apoyaré en lo que decida. Le dije que yo voy a encabezar la lista de convencionales constituyentes por la capital. Creo que hay que tener en claro esto: el 70% (de votos) que sacó el gobernador Alperovich significa que la gente no quiere que se vaya. Él tiene que decidir.
- ¿Pero, le gustaría un mandato más como intendente o, por ejemplo, le agradaría ser gobernador alguna vez?
- (Se ríe) A mí me encanta ser intendente. Yo disfruto. Soy una persona que nunca reniego y nunca me levanto mal para venir a trabajar. Las únicas veces que reniego y me pongo mal son cuando me enfermo y no puedo venir. Cuando estoy con gripe. Son pocas veces. Pero la verdad es que a mí me encanta. Trabajamos los sábados, armamos un equipo lindo de gente. Lo tomo con mucha pasión, con mucha alegría. A veces hay cosas que también me duelen, siento tristeza porque no podemos dar soluciones. Pero buscamos la forma de llegar a una salida. Estoy en un proyecto político que, y lo digo con mucha humildad, viene transformando Tucumán. Yo desde este lugar y otro intendente en su lugar, con la conducción de Alperovich. La gente nos ha votado para eso.




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