Héctor Pagola: “Cuánta falta nos hacen las casillas que nos prometió Mario Rodríguez”

El presidente de la fundación Solidaridad, Trabajo y Libertad dialogó con REALPOLITIK sobre el desastre que dejó el temporal en el refugio para víctimas de violencia familiar del barrio El Retiro. Durante la charla, el también secretario de la asociación Mujeres Adelante, Héctor Pagola, describió la titánica tarea que llevan adelante y aseguró que “el gobierno no le ha encontrado la vuelta” al tema de la violencia de género.
RP.- ¿Por qué cree que el estado no los ayuda adecuadamente?

Nosotros somos una entidad que no se embandera políticamente. No subimos a las mamás a los micros y las llevamos a aplaudir discursos vacíos, y después le damos choripanes. A esto lo hacemos con mucho cuidado porque estamos manejando vidas humanas. La mamá que llega a la fundación viene con marcas de golpes, tiene el cuerpo dañado y también está mal psicológicamente. No podemos seguir abusando de esa persona, es por una cuestión de respeto.

RP.- La tormenta del martes pasado castigó duramente el refugio. ¿Cómo está la situación?

Nos voló las chapas del techo. Nosotros pusimos nylon, pero necesitamos con urgencia recomponer las maderas que se llevó el viento porque las chapas volaron juntamente con las alfajías. Ese techo se está deteriorando, y con las próximas lluvias obviamente va a volver a ingresar el agua. Allí tenemos el dormitorio grande, donde están las mamás y los chicos que se están refugiando de los casos de violencia.

Permanentemente nos llegan mamás con sus hijos derivados por los asistentes sociales de los municipios; y otras vienen desde la comisaría de la Mujer o solas, por trascendidos. Vienen con la problemática de que la pareja las hace objeto de malos tratos, las golpean o las presionan psicológicamente. Y cuando estas mujeres no aguantan más, y en función de que necesitan salvar sus vidas y la de sus hijos, se acercan a pedir ayuda. Nosotros las recibimos, les damos una cama, un colchón y cuando tenemos, les damos frazadas

Tratamos de conseguir ropa para los chicos y las mamás porque cuando vienen, por lo general lo hacen cuando el marido no está en la casa. Se toman un remís o un colectivo y llegan sin nada, por eso hay que conseguirles ropa y zapatillas. A veces hasta los documentos hay que lograrle, porque se los retienen los esposos como forma de extorsión psicológica. La verdad es que es una problemática de la pobreza.

RP.- De la pobreza y de todos los ámbitos, la violencia no tiene clase social..

Es cierto lo que decís. Pero en el caso de que una mujer de alto poder adquisitivo sufra de violencia de género, alquila un departamento y se aleja del agresor. De lo que hablamos nosotros es de la violencia entre los pobres. Entre los ricos se soluciona: se separan, ponen un abogado, división de bienes, y demás. Pero qué pueden repartir los pobres más que la pobreza. No tienen las herramientas ni los conocimientos de sus derechos para poder defenderse.

Nosotros tenemos abogados que a través de un convenio con la Universidad Nacional de La Plata, todos los martes vienen a dar asesoramiento y brindan ayuda. También lo hacen asistentes sociales, pero la demanda es enorme. Digamos que desde ese punto de vista, las mamás se encuentran contenidas. Pero después el tema está en conseguir quien se haga responsable del mantenimiento de estas mujeres.

La sociedad, a través de su espíritu solidario, hace bastante. Hay gente que nos da una mano, pero no es lo común y corriente. Uno tiene que salir a los medios para pedir ayuda. En este caso, circunstancialmente se nos ha volado el techo. No tenemos fondos y estamos viendo de qué manera los obtenemos. Vamos golpeando puertas por todas partes, pero nada es seguro.

Y si vas a las oficinas de gobierno se ponen a llorar contigo porque tampoco tienen plata. Y llegado el caso, tampoco es seguro que podamos conseguir algo para esta semana. Por eso que recurrimos a la solidaridad, sabemos que hay muchos hombres y mujeres de bien, que tienen el alma sensible y saben de lo que estamos hablando.

Esperamos que muchos al leer esta nota se acerquen al hogar y nos den una ayuda porque la mano de obra la tenemos que pagar. O alguno que tenga una chapa usada en el fondo de la casa, que por favor la arrime a la fundación, eso también es ayuda.

RP.- ¿Cuando se desató la tormenta había gente alojada en el lugar?

Sí. Tuvimos que correr todo: sacamos las camas, los colchones. Algunos durmieron en planta baja, pero por las escaleras el agua corre igual.

Gracias a Dios la tormenta pasó pero estamos inermes a una próxima tormenta, más aún sabiendo cómo está el tiempo. Esa noche se acercó mucha gente, pero nadie dijo “los ayudó”. No contamos con los medios para comprar chapas, aberturas, tirantes, colchones, y todo lo que se pueda para reemplazar lo perdido.

Es muy triste, pero si no solucionamos ésto debo cerrar el refugio. Ya logré acomodar a tres mujeres con sus hijos en otro lugar, me faltan 27. ¿Y qué hago?. Cuánta falta hacen las casillas que nos prometió el ex secretario de Gobierno Mario Rodríguez de la municipalidad de La Plata, junto a las tarjetas de compras para el refugio...

RP.- Y después afrontar el invierno, debe ser muy duro.

El frío se nos viene y nosotros queremos tener una frazada para cada mamá, y para que cada chico pueda cubrirse. Hay una movilidad muy grande: hay veinte mamás y en este momento, cuarenta chicos. Son muchas bocas que alimentar, situaciones que hay prever; y ni te cuento cuando se enferman: hay que salir corriendo para llevarlos al hospital de Niños o a la salita más próxima.

A veces nos encontramos con que en la salita no hay medicamentos y tenemos que salir a hacer una colecta para poder comprar un antibiótico. Realmente te digo que se hace maravillas y en algún momento te hace bajar los brazos.

Pero no son los ciudadanos los que tenemos que darle solución a esto, sino el estado. ¿Y por qué digo el estado?. orque lo único que hace es ponerte un 0800 que dice “Usted puede denunciarlo a su ex marido”. Después, nada más

En definitiva esa mujer hace la denuncia, regresa a la casa y el esposo le vuelve a pegar porque lo denunció. Entonces lo que decimos es que si no hay un lugar para la contención de esas mujeres y los niños, el 0800 no sirve. El gobierno no le ha encontrado la vuelta.

Ya hay instituciones como la nuestra y muchas más, que ya tienen el camino hecho y que con una pequeña contribución puede coadyuvar a estas mamás y estos chicos. Hacer que reconduzcan estas vidas hacia una nueva salida, donde estos niños eliminen la violencia de sus vidas y no repitan el modelo cuando sean grandes. Allí existe un voluntariado que lo está haciendo prácticamente todo gratis, o sea que ni siquiera tendría que gastar dinero en personal.

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