La contienda en el país vecino de Liberia fue de una violencia y una crueldad indescriptibles. Por la venta de armas recibió diamantes y gemas. Obtuvo por ellos millones de dólares que depositó en Suiza. Se codeó con top models.
El ex presidente de Liberia Charles Taylor fue declarado culpable de haber instigado y colaborado en la comisión de crímenes de guerra y lesa humanidad, en una histórica sentencia emitida por un Tribunal Especial de la Naciones Unidas para el Conflicto en Sierra Leona, que data de finales de los ’90.
El juicio es el primero que la Justicia internacional completa contra un ex jefe de Estado, en un proceso que se prolongó durante cerca de cinco años, entre la fase preliminar, de investigación, y la sentencia de ayer.
“Hoy (es el día) de la gente de Sierra Leona que sufrió terriblemente a causa de Charles Taylor. Esta sentencia aporta algo de justicia a las numerosas miles de víctimas que pagaron un precio terrible por los crímenes de Taylor (...) la sentencia histórica de hoy reafirma la nueva realidad (según la cual) los jefes de Estado deberán responder por crímenes de guerra y otros crímenes internacionales”, comentó la fiscal en el caso, Brenda Hollis.
Vestido sobria y elegantemente de traje azul, camisa blanca y corbata roja, con barba canosa e impoluta, gafas y bigote muy cuidado, Charles Taylor, se mostró impasible durante la lectura de los cargos en su contra, que se realizó por más de dos horas.
Según fuentes del Tribunal, el próximo 16 de mayo se celebrará una sesión especial en la localidad de Leidschendam, cerca de La Haya, donde se llevó a cabo el proceso por motivos de seguridad, para fijar cuál será la sentencia contra este ex “Señor de la guerra”, de 64 años, quien desde un primer momento se declaró “inocente” de todos los cargos en su contra. Una vez que se fije la sentencia, Taylor purgará su pena en Reino Unido, a petición propia.
Aunque según el alto tribunal Taylor no estuvo directamente implicado en los crímenes, entre ellos violaciones y mutilaciones, esclavismo, asesinatos y utilización de niños como soldados, sí los instigó y patrocinó financiera y militarmente. “Ello ha quedado probado por la fiscalía sin ningún tipo de dudas”, comentó el juez presidente de sala, Richard Lussick.
Para el Tribunal, Taylor no dio personalmente órdenes al movimiento rebelde Frente Unido Revolucionario (FUR) de Sierra Leona para que cometiera atrocidades, pero sí las estimuló y fue bien pagado por ello con importantes sumas en metálico y con diamantes y gemas.
El carácter sanguinario de las FUR y el ensañamiento con sus enemigos fue recordado por el juez. El magistrado dijo que, en determinada ocasión, las milicias del FUR mataron a enemigos y “esparcieron sus intestinos” en un punto de control militar para “aterrorizar a la población civil”. En otra ocasión, varias cabezas decapitadas fueron utilizadas para propagar el miedo, aseguró. Decapitaciones, mutilaciones de brazos y piernas o violaciones sistemáticas forman parte del catálogo de atrocidades que pudieron cometerse gracias a la colaboración logística y financiera de Taylor, afirmó el juez.
Entre 1991 y 2001 la guerra civil en Sierra Leona costó la vida más de 120 mil personas. De acuerdo con estimaciones de organizaciones humanitarias, cerca de 2 millones de personas, sobre una población total de cerca de 6 millones, tuvieron que huir del país. <
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