En una sesión atravesada por reclamos de “mayor debate” de los proyectos que se trataban y un aluvión de incómodas citas a Ramón Mestre marcando contradicciones entre sus dichos como concejal y sus acciones como intendente (proferidos por los tres bloques opositores), el radicalismo impuso ayer su mayoría y dejó aprobadas las ordenanzas económicas más importantes del municipio para el ejercicio 2012.
Entre las novedades que las normas incluyen para el ciudadano común figuran varias subas impositivas: importantes incrementos en la tasa sobre inmuebles, la creación de una nueva sobretasa del 10 por ciento para nueva obra cloacal sobre la factura de Aguas Cordobesas para todos los contribuyentes (servicio para que el justo ayer el gobernador confirmó una suba desdoblada del 28%), incrementos del 25 al 44 por ciento en los mínimos de Comercio e Industria, actualizaciones generalizadas en todas las tasas y aranceles que cobra la comuna y un “permiso” para que el intendente pueda disponer por decreto, si así lo decide, otra suba de hasta el 20 por ciento en todos esos tributos.
En el inmobiliario, el cóctel de actualizaciones se traducirá según la oposición en incrementos en los cedulones que van del 50 al 120 por ciento (si Mestre usa “su” 20 por ciento), según el cálculo olguista; y que promediarán el 80 por ciento llegando en muchos casos a más del 100 por ciento, en la estimación del juecista Esteban Dómina. “Perder el descuento del 30% por cumplir significará una aumento del 43 por ciento, sumado a una suba del 25 por ciento por la revaluación de los edificado, resulta en un aumento de casi el 80 por ciento, el mismo porcentaje en que la UCR espera subir la recaudación de inmobiliario en 2012”, razonó el edil. El próximo año, la intendencia espera reunir 300 millones más que este año por ese tributo, aunque asegura que sólo la mitad de eso proviene de las subas y el resto será por mayor “eficiencia recaudatoria”.
Ayer por la mañana, en la sesión la UCR no desmintió estos porcentajes de suba ni abundó en otros para contrastarlos. Días antes, al exponer ante los ediles en Comisión, el secretario de Economía Diego Dequino habló de subas de hasta 70 por ciento para viviendas de mayor categoría; y menores para el resto.
Dicho al hecho. Al argumentar a favor de la subas, la radical Carla Abugauch insistió en la “necesidad” de mantener actualizadas las valuaciones y de que la recaudación por inmuebles recupere su protagonismo histórico como “principal fuente de financiamiento” propio del municipio, respecto del otro tributo fuerte: comercio e industria. El peronista Héctor “Pichi” Campana apuntó a este argumento: “La realidad del país cambió: hay inflación y la economía crece, por eso sube comercio e industria. Lo que pasó hace 15 años no se traslada a hoy”, cuestionó.
En general, la oposición criticó las subas impositivas por considerarlas “excesivas” (la disputa discursiva fue por si cabía llamarlo o no “impuestazo”) e injustas, ya que implican demandar más dinero a los contribuyentes antes de hacer ajustes puertas adentro de la comuna o eficientizar cobro de tributos. El olguista Miguel Siciliano sintetizó este argumento citando declaraciones del propio Mestre en julio pasado, cuando reclamaba “la falta de ingenio” que acusaba el municipio, ya que antes de subir impuestos se necesitaba un plan de reingeniería administrativa y financiera. Esa fue una de las tantas citas contradictorias del intendente enumeradas por la oposición, que además le facturó la “incoherencia” entre las ordenanzas que promovió o no votó como edil y las medidas que ayer impulsó.
La destacada de esa lista fue la que establece que los salarios no pueden llevarse más de la mitad de los ingresos, diseñada por la UCR en la gestión Giacomino y derogada ayer.
Por su parte, el mestrista Lucas Cavallo insitió en que las medidas tarifarias son un “sinceramiento” impuesto por el quebranto municipal. Sumando dramatismo a esta argumentación, el propio intendente anunció por la tarde que no contaba con fondos para pagar los sueldos municipales en el último día hábil del año.
El paquete que aprobó el concejo. Ordenanzas. El Concejo sancionó ayer las tres ordenanzas económicas más importantes del municipio: Presupuesto, Tarifaria y Código Tributario 2012. Fijan, entre otras cosas, el valor de los tributos para el próximo año.
Inmobiliario. Se le aplican varios ajustes: eliminación del descuento del 30% por estar al día (impacta como suba del 43% en el cedulón) y revaluó de lo edificado de 20% para todos los propietarios. Al 45% de las casas de mayor valor le tocan también actualizaciones de valuación del 7,5%, 5% y 2,5%, según su categoría. Suba de los mínimos a valor base de 200 pesos y eliminación del descuento que beneficiaba a casas categoría 4 y 3 con valuación de hasta 200 mil pesos, además de aplicación de revalúo pleno.
Sobretasas de para nuevas obras de cloacas. Se creó ayer, alcanza a todos los vecinos: será un recargo del 10% sobre lo que pagan que agua, servicio que justo ayer cofirmó una suba del 28%.
Presupuesto. Prevé ingresos y gastos por $ 3.215 millones, y fija en $1.527 millones el gasto en personal, por debajo de los $1.600 que se gastarán este año.
Inmobiliario. Su ajuste va en la orden Presupuesto.


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