Por Jorge OviedoEl déficit oculto por el Gobierno comienza a emerger y a explicar por qué el riesgo país y las tasas para la Argentina siguen tan caras. Parece quedar claro en estos días que los mercados no han sido injustos o incomprensivos con el "modelo heterodoxo", sino que las autoridades estuvieron haciendo contabilidad demasiado creativa y sometiendo a un ajuste a buena parte de los jubilados, mientras decían repudiar los ajustes.
Se dijo primero que a quienes no entraran en el primer canje no se les pagaría nunca nada y se quitaron esos pasivos de las estadísticas. Fue, así, la reducción de deuda más exitosa de la historia. Claro que con los años hubo que reconocer lo que no se reconoció y empezar a pagar. Ahora la oposición quiere acelerar con una ley la actualización de las jubilaciones, especialmente las que los Kirchner mantuvieron congeladas.
¿Qué significa todo esto? Que ya no existe el superávit fiscal. Y que cuando lo hubo, claramente una buena parte estaba sostenida en postergar pagos. El Gobierno logró subir sus ingresos aumentando la presión impositiva y apropiándose de los ahorros acumulados en las AFJP y los aportes que iban a las cuentas personales. Pero no le alcanza. Apenas es suficiente el alza nominal de recaudación que produce la inflación.
¿Las consecuencias para las empresas y los negocios? Es difícil que haya financiamiento a tasas razonables, a no ser que el Gobierno dé subsidios. Pero eso sube el gasto o destruye ahorros para pagar gastos futuros. O lo que es lo mismo: aumenta la deuda.
Aunque no parezca, porque la contabilidad no lo refleja, los Kirchner aumentan la deuda pública. Si hay jurisprudencia de la Corte que dice que los haberes de los jubilados deben actualizarse y no se hace, crece la deuda futura en un nivel difícil de evaluar.
El Gobierno y aun los analistas suelen pensar que lo que se debe en el país es más fácil de reprogramar y licuar, porque está en pesos y los acreedores son locales. En parte es así, pero la presión sobre el gasto previsional muestra que todo ajuste, incluso el que hacen los Kirchner diciendo que no lo hacen, tiene un límite.

Comentá la nota