Han sido semanas duras para los marplatenses. Muertos, robados, vejados. ¿La respuesta del Intendente?: anuncios, que buscan construir un relato que distraiga la atención de la sociedad ante tanta indiferencia, literalmente, criminal. Por ejemplo, la creación de la Escuela Marplatense de Policía, y la construcción de un centro de contención para 80 internados en un predio hoy propiedad de la Iglesia.
La Capital, por su parte, salió a intentar darle una pátina de seriedad al asunto, el pasado domingo: “el Intendente, en silencio, trabaja para crear un nuevo centro de contención”. Léase: Pulti trabaja concienzudamente, en oposición a la alharaca mediática de los restantes actores políticos.
Créase o no en las señales, el estallido de la cloacas en el Palacio, inundando de materia fecal hasta la privada del Intendente, es un dato que espeja la realidad de esta desgestión. Nada funciona, aunque hagan notables esfuerzos para que parezca que sí. Luego de las elecciones primarias -en las cuales 7 de cada 10 marplatenses le dijeron que no a Gustavo Arnaldo Pulti- el autócrata José María Conte llevó las mquinas del EMVIAL a los sectores más tradicionales de la ciudad, al tiempo que inició un reasfaltado del área Casino /Hotel Hermitage, para conformar al amo y ver si corrigiendo algunas calles se recuperan votos de un sector que siempre votó a AM y ahora le es notablemente esquivo.
A los tropezones en estas semanas, el Ejecutivo intentó sacar una ordenanza para adquirir motocicletas con fondos públicos provinciales. Le dijeron nones, y el concejal Maximiliano Abad contraatacó con una propuesta sensata: utilizar el enorme parque de motos y motocicletas en depósito municipal para equipar a la fuerza policial y destinar los recursos a otros fines vinculados a la seguridad. El proyecto, quizá demasiado racional para GAP y los suyos, tiene poca posibilidad de ser aceptado, pero no por ello deja de ser válido.
A tanto llega el desgaste de la palabra siempre desbordada de Pulti, que el habitualmente prudente titular del Foro Municipal de Seguridad, Miguel Gómez, no dudó en calificar a Pulti como “un compulsivo firmador de acuerdos que no cumple”. Señaló, a modo de ejemplo, que “habiendo firmado el 30 de septiembre de 2010 un convenio para la adquisición de patrulleros, recién lo envió al HCD el 3 de abril de este año, y aún nada se ha concretado”.
Así, a los tumbos, una corrida mediática tras otra, este deudor serial, compulsivo, vengativo y prejuicioso, sigue malgastando tiempo y dinero, en la creencia de que todo es gratis. Casi irreal. Y hartante.



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