En la sesión del pasado 17 de marzo en la Cámara de Diputados de la Nación, ante la situación que se fue presentando entre representantes de la oposición y del oficialismo con el veto de la Presidenta a los DNU, el diputado por Formosa, Juan Carlos Díaz Roig, expresó que se debe comenzar a debatir "en serio" en el Congreso agregando que "les haría muy bien a los jueces, en vez de hacer tantas declaraciones, emitir más fallos".
Mencionó, en relación de los fondos previsionales, que existe una Comisión Bicameral que está funcionando y que, oportunamente, fuera compuesta por seis miembros de la oposición y seis del oficialismo, a lo que agregó que "Es bueno que todos los sectores procuremos superar esta etapa, que por cierto es de transición. Lo es para nosotros y también debe serlo para ustedes, para esta presunta mayoría donde todos se hacen dueños de la oposición".
Haciendo referencias a las últimas elecciones ante la postura firme de la oposición Díaz Roig aclaró que "yo estoy asombrado.
Yo podría decir que el 92 por ciento de la ciudadanía votó en contra de la Coalición Cívica, porque ésta tiene menos de 20 diputados; o que el 80 por ciento votó en contra del peronismo federal –muchos de cuyos representantes son mis amigos y compañeros; o que el 70 por ciento votó en contra de la UCR; o que el 69 por ciento votó en contra del Frente para la Victoria. Pero yo no creo que la gente vote en forma "no positiva" sino en forma "no negativa".
Creo que cada uno votó buscando a aquel que en una elección parlamentaria intermedia mejor representa sus intereses y expectativas. No creo que el 70 por ciento de la ciudadanía haya votado en la Capital en contra de Macri porque votó a favor de Pino Solanas y del socialismo. Sorpresivamente votaron a favor de Pino Solanas pero no en contra de Macri".
Con firmeza sostuvo que se debe comenzar a respetar todas las posiciones, actuando con firmeza, señalando que "nosotros actuamos con firmeza porque estamos acompañando un proyecto para un país que encontramos con un altísimo grado de deterioro, y le hemos sumado mucha calidad institucional.
Incorporamos cuatro millones y medio de trabajadores;
incorporamos dos millones de hombres, ancianos y amas de casa que estaban fuera de la seguridad social e incorporamos tres millones y medio de niños, afectando el núcleo más duro de la pobreza, donde el Estado argentino nunca había llegado en su historia de los últimos años, desde que Eva Perón lo hizo desde una fundación, no desde el Estado.
Creemos que tenemos muchos méritos, y también sabemos que tenemos muchos errores, porque si no, no habríamos perdido la mayoría que teníamos".


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