La ciudad siria de Hama, donde ayer murieron más de 130 personas en un ataque del ejército y las fuerzas de seguridad, es uno de los símbolos de las protestas contra el régimen de Damasco desde hace décadas.
La ciudad fue devastada y el ejército mató a más de 20 mil personas – otros informes reportaron más de 30 mil–, en una población que era de 350 mil ciudadanos.
Ahora Hama, con unos 800 mil habitantes, es uno de los centros de las protestas que se iniciaron hace cuatro meses contra el régimen de Bashar al Assad, en el marco de las rebeliones en el mundo árabe. Las manifestaciones en la ciudad fueron cada vez más masivas y en junio, según un informe de la oposición, las fuerzas de seguridad mataron allí al menos a 60 opositores. El 2 de julio el presidente relevó del cargo al gobernador de Hama, pero no logró aplacar las protestas.
Los embajadores de Estados Unidos y Francia en Siria viajaron el 8 de julio a Hama, en un gesto para que Assad comprenda la necesidad de cesar la violencia.

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