Hallazgo arqueológico de importancia en Tucumán

Un grupo de investigadores del CONICET descubrió en la zona de El Infiernillo restos fósiles que determinarían la existencia de pobladores en la región de hace 7.420 años.
28/07/2012 9:35 PM | En la zona de El Infiernillo, una reciente investigación arqueológica, a cargo de Nurit Oliszewski, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES), permitió el hallazgo de los pobladores más antiguos de los valles del noroeste.

El descubrimiento de huesos de animales de 7.420 años de antigüedad, entre otros vestigios, confirmó la presencia de comunidades cazadoras en el oeste de nuestra provincia. La expedición científica fue financiada por el CONICET y la Universidad Nacional de Tucumán.

Hasta el momento, todas las evidencias de tempranas ocupaciones se hallaban en la Puna, y había un gran vacío de información en otras regiones del Noroeste argentino, como en los valles y llanuras del este. Según Jorge Martínez, también investigador del CONICET e integrante de este equipo de investigación, se pudo conocer la presencia de grupos sociales sedentarios, agrícolas y pastoriles mediante exploraciones e imágenes satelitales, que detectaron numerosas estructuras a cielo abierto conformadas por muros de piedra.

Estas estructuras son visibles en superficie, dado que la vegetación del área está conformada por pastizales de escasa altura, característicos de esa altitud tan particular: 3.000 metros sobre el nivel del mar. Según dataciones Carbono-14 (C14, que se constituye en un método de datación radiométrica para determinar la edad de materiales que contienen carbono hasta unos 60.000 años. La datación radiométrica es el procedimiento técnico empleado para determinar la edad absoluta de rocas, minerales y restos orgánicos), las huellas de estos grupos, ya productores de alimentos, corresponden al lapso comprendido entre el año 0 y el 500 DC.

En este contexto, dominado por evidencias arqueológicas posteriores al cero de la era cristiana, se produjo un novedoso hallazgo que abre nuevas perspectivas en cuanto a la antigüedad de las ocupaciones humanas en la provincia de Tucumán. En el Infiernillo, en el sector sur de la Quebrada de Los Corrales, fueron encontrados artefactos de piedra que por sus características morfológicas remiten a una antigüedad mayor que las establecidas para los mencionados grupos agro-pastoriles de 2.000 años atrás. En este sector, denominado Taller Puesto Viejo 1, se realizaron excavaciones en las que fueron distinguidas tres capas de sedimentos con numerosos vestigios arqueológicos. En la capa más profunda, y por lo tanto la más antigua, se halló un fragmento de hueso de camélido que fue posteriormente enviado a un laboratorio de Estados Unidos para conocer su antigüedad.

"El resultado de la datación C14 fue espectacular, dio 7.420 años de antigüedad, equivalente a unos 5.470 años AC. Este es un excelente dato que confirma la presencia de 'viejos' grupos cazadores en el oeste de la provincia de Tucumán. De hecho es, por ahora, el fechado más antiguo tanto para Tucumán como así también para los valles del noroeste en general", manifestó Martínez.

Potencial arqueológico

Este hallazgo demuestra que grupos tradicionalmente conocidos como cazadores-recolectores habitaron muy tempranamente tierras del Noroeste argentino, antes de establecerse como sociedades agrícolas. La denominación cazadores-recolectores hace referencia a la economía de subsistencia de estos grupos, que estuvo basada en la caza de animales silvestres, como guanacos, vicuñas y roedores, y en la recolección de frutos silvestres, como el algarrobo y el chañar.

"Hasta el momento, las evidencias más antiguas de ocupaciones humanas en el NOA fueron detectadas sólo en el ámbito de la Puna, por lo cual contar con un registro de más de 7.000 años en una zona alejada de la Puna, nos permitirá completar y avanzar en el conocimiento y comprensión integral del pasado prehispánico de la región en su conjunto", agregó Martínez.

De acuerdo a los investigadores del CONICET, estos descubrimientos reflejan el gran potencial arqueológico de esta zona, casi inexplorada, y lo mucho que queda por descubrir sobre el pasado prehispánico en el Noroeste. En palabras del profesional, "una gran sorpresa, pero a la vez algo muy esperado. Fue altamente gratificante para mí y para todo el equipo de trabajo ya que, a pesar de las dificultades, logramos sacar a la luz algo muy importante para la sociedad toda, aportando al conocimiento de un pasado remoto que aún tiene muchos interrogantes por resolver y permanecen escondidos bajo tierra", finalizó Martínez.

Vale resaltar que la arqueología y la antropología son ciencias sociales en las que trabajan más de 20 institutos del CONICET en todo el país. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva promueve la investigación de estas disciplinas para conocer cuáles fueron las respuestas de los primeros pobladores a muchas de las preguntas que siguen vigentes en la actualidad. A través de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, se financiaron 86 proyectos por más de nueve millones de pesos.

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