Hallaron nueve toneladas de armas químicas en Libia

Se trata de misiles cargados con gas mostaza que habrían sido comprados a un país asiático. Continúa el sitio a los últimos dos bastiones donde resisten las fuerzas leales a Khadafi.
Mientras en el frente militar libio la situación está estancada y las fuerzas del Consejo Nacional de Transición (CNT) no logran hacerse de los dos últimos bastiones de Muammar Khadafi –las ciudades de Sirte y Bani Walid–, las nuevas autoridades del país dieron un último plazo a los civiles del enclave portuario de donde es oriundo el coronel para que abandonen sus viviendas, antes de iniciar lo que definieron como “un ataque a gran escala”. A todo esto, el CNT anunció que por primera vez había logrado incautarse de un gran volumen de armas químicas que estaban acopiadas en la sureña Sabha, la última ciudad arrebatada al khadafismo.

“Se hallaron nueve toneladas de misiles de artillería que contienen gas mostaza dentro de un almacén en el área deshabitada de Al Shaata, en Sabha”, dijo Hassan al Saghir, un miembro del CNT citado por la televisión Libia Libre captada en El Cairo, Egipto. Las armas fueron compradas en un país asiático que Al Saghir no especificó. “Hemos iniciado contactos con organizaciones mundiales para depositarlas en un sitio seguro, conforme a los estándares internacionales de seguridad”, agregó. Estados Unidos había expresado su preocupación por la proliferación de armas convencionales y no convencionales tras la debacle de Khadafi.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), decisiva en la definición de la crisis libia, aseguró ayer la desaparición de 10 mil misiles tierra-aire, y expresó dudas sobre su destino final. En ocasiones anteriores se había pensado que podrían haber caído en manos de la red Al Qaeda. En una reunión con parlamentarios alemanes, el presidente del comité militar de la alianza, Giampaolo di Paola, recordó que los misiles “son una amenaza grave para la aviación civil y podrían haber sido enviados a otros países”. El sábado, el CNT había dado cuenta de la desaparición de 5000 misiles SAM-7 que también podrían haberse “fugado” de Libia.

A todo esto, el líder del consejo militar de las nuevas autoridades libias en Trípoli, Abdel Hakim Belhaj, negó en la capital de Egipto que existan divisiones internas en el CNT, una situación varias veces denunciada dadas las dificultades halladas para conformar un nuevo gobierno, algo que había sido anunciado en los primeros días del mes pasado. “No hay diferencias entre los revolucionarios ni signos de división”, dijo después de que se difundiera que el líder del CNT, Mustafa Abdel Jalil, no había logrado persuadir a 30 militares opositores de alto rango para que se pusieran a las órdenes de Belhaj.

“La cuestión es que hay puntos de vista diferentes, lo que es normal, dada la libertad que existe ahora en Libia”, señaló Belhaj, quien dijo haber pasado seis años en distintas prisiones del país en los tiempos de Khadafi, donde asegura que fue salvajemente torturado. En su opinión, “mi historial de batallas” es lo que lo califica para ser el comandante en jefe de Trípoli y, en ese carácter, pretender que aquellos 30 oficiales queden bajo sus órdenes. Mientras Belhaj reivindicaba sus derechos, el vicedirector de la Cruz Roja Internacional señalaba que la seguridad es “muy endeble” en Sirte, donde “la situación humanitaria es complicada”. <

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