Jorge Antonio Vera apareció en un zanjón con su cráneo destrozado, mientras Pablo Valentín Vera fue encontrado a unos 800 metros de ese lugar, al costado de un camino. Lo degollaron y además presentaba varias heridas de bala. Su padre Florentino. que ya no tenía mucho trato con ellos solo dijo: “el que mal anda, mal acaba”.
Cuarenta y cinco minutos después otro llamado dio cuenta del hallazgo de un segundo cadáver, en un zanjón distante a unos 800 metros, sobre el predio de la ex chanchería. También se trataba de un asesinato ya que la víctima tenía el cráneo destrozado.
La policía estableció que las víctimas eran dos hermanos que residían a una cuadra del zanjón, en una humilde casa de chapa. Su padre Florentino, quien identificó los cuerpos, señaló ante la consulta de Diario Patagónico que se llamaban Jorge Antonio y Pablo Valentín y que tenían 32 y 38 años, respectivamente.
MACABRO HALLAZGO
De acuerdo a la información recabada por Diario Patagónico en el lugar, Jorge Antonio habría sido asesinado a unos tres metros de distancia del zanjón, como lo evidencia un gran charco de sangre sobre la tierra. Desde allí habría sido arrastrado y lanzado a la cava. La base de su cráneo estaba abierta, con su cabeza bañada en sangre e invadida por las moscas del lugar.
Mientras, a unos 800 metros de allí, el cadáver de Pablo Valentín permanecía boca abajo, con su torso desnudo y con signos de haber sido degollado, además de ser golpeado en la cabeza. Apareció a unos dos metros del camino que une la ex chanchería con el basural. También presentaba varios disparos en su cuerpo. Una casaca roja que llevaba puesta fue encontrada por los peritos a unos trescientos metros, camino al zanjón.
El testimonio de una vecina da cuenta de que sobre las 20:30 del miércoles escuchó una ráfaga de al menos siete disparos en la zona.
Al trabajo desarrollado por la Brigada de Investigaciones que encabeza el comisario Leonardo Bustos y la Policía Científica, se sumó la presencia en la escena del crimen de la jefa de fiscales Adriana Ibáñez; el jefe de Unidad Regional de Policía, Gustavo Alfredo junto al jefe de Operaciones Gustavo Dalla Rosa, el jefe de la Seccional Tercera, Héctor Quisle, y su segundo Andrés García.
POSIBLE AJUSTE DE CUENTAS
Los jóvenes que ya no vivían con su padre Florentino, aunque eran vecinos de él, no eran muy queridos por sus vecinos de la extensión del Stella Maris, debido a sus andanzas. Incluso su padre dijo que ya habían peleado con sus vecinos por esto.
“Vivían robando en el barrio. La gente ya estaba cansada de ellos porque vivían robándole a la gente humilde. Siempre con los vecinos tenían problemas porque andaban robando”, relató a este diario una vecina que pidió reserva de su identidad.
Según la mujer que reside cerca del predio de la ex chanchería, en ese lugar siempre “a la noche andan a los tiros, acá cuando roban se escapan y se esconden”. La vecina cree que “fue un ajuste de cuentas; la gente está cansada de que le roben. Llega un momento en la que la gente toma esa decisión. La gente se cansa”, insistió.
La policía por el momento no descarta ninguna hipótesis y con los asesinatos de los dos hermanos, ya suman 17 los homicidios registrados en Comodoro Rivadavia durante lo que va de este año.
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