Haití, bajo los escombros

Fueron seis meses de luto y casi nula reconstrucción. Desde que todo comenzó a temblar en Haití a las 16:53:09 del 12 de enero dejando a 1,5 millón de personas sin absolutamente nada, apenas 28.000 haitianos fueron reubicadas en casas temporarias.
De los 3.500 millones de dólares prometidos por líderes internacionales en una conferencia realizada en marzo pasado, sólo una décima parte llegó a Puerto Príncipe. El trabajo primario de recolección de los escombros es dolorosamente lento. Los ingenieros calcularon que se necesitarían 1.000 camiones trabajando las 24 horas del día para terminar la tarea en tres años. Hoy trabajan menos de 300 camiones.

El gobierno del presidente René Preval que estuvo absolutamente paralizado durante más de diez días tras el sismo, dice que todo va a llevar mucho más tiempo de lo previsto . Y pone como ejemplo lo sucedido en Aceh, Indonesia, donde le llevó a las autoridades dos años sacar a los desplazados del tsunami de sus carpas. Preval en persona se está ocupando de unas 12.000 personas que acampan frente al destruido Palacio Nacional, en el corazón de la capital haitiana. Tiene un plan para trasladarlos al barrio de Fort National que fue uno de los más afectados. Pero el detalle es que los empleados gubernamentales aún no lograron terminar la limpieza de los terrenos para comenzar a levantar las casas temporarias de madera. Como contraste, una organización internacional adventista ya logró reubicar a 500 familias en un terreno similar ubicado en el barrio de Carrefour.

Mientras tanto, persisten ejemplos de terrible insolidaridad . En la avenida costera Route des Rails, por ejemplo, hay miles de personas durmiendo en un improvisado campamento del bandejón central. Por allí pasan constantemente miles de autos y camiones y ya hubo decenas de muertos atropellados por los vehículos que transitan a toda velocidad.

Stefano Zannini, el coordinador de Médicos Sin Frontera en Haití, lo resumió así: “Hay una sorprendente brecha entre el entusiasmo y las promesas de ayuda a las víctimas del terremoto de las primeras semanas y la cruda realidad en el terreno después de seis meses”.

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