La Viamonte es generosa y no se guarda nada. El que la recorre desde Mate de Luna hasta Francisco de Aguirre apreciará una colección de cuatro kilómetros de problemas: tramos antiguamente angostos, basurales tan actuales que crecen un poco más todos los días, baches viejos que nunca fueron tapados y robos diarios.
Entre San Juan y Belgrano, la calle se convierte en una avenida con platabanda perfectamente pavimentada e iluminada. Pero a este tramo los líquidos cloacales le restan casi todos los puntos a favor. Algunas cuadras más adelante, y en sintonía con las amenazas para la salud, los carreros alimentan a diario un enorme basural en la esquina con Chile (detrás del ex Hospital Militar).
Unos 200 metros al norte de Campo Norte empieza una especie de contradictorio viaje al pasado: la calle se vuelve más estrecha y los vecinos se refieren a ella como la "calle vieja". "El problema es que, desde la apertura de Lomas de Tafí, hay muchísimo más tráfico que antes. Pasan colectivos, carros, motos, autos... Hubo muertes por los accidentes", advierte Elena Navarro. Ella vive en Viamonte y Delfín Gallo. En la esquina con Francisco de Aguirre (donde nace el puente que cruza el canal Norte y que deposita los autos en Lomas de Tafí) los ladrones y los accidentes amenazan a los transeúntes.
Tras esta enumeración de problemas queda claro que la Viamonte es una especie de colección de padecimientos vecinales.
Comentá la nota