El paseo del caminante, que conecta las calles Fontanarrosa y Galicia con la bajada Escauriza (en la zona de Costa Alta) hace dos años que está oscuras debido a reiterados hechos de vandalismo. La Municipalidad ya gastó 300 mil pesos en reponer luces y postes destrozados, que se roban para vender hierro y cobre en el mercado de reducidores
De los robos no se salvó ni el ascensor panorámico de Costa Alta. Créase o no, hace cinco meses le sacaron los cables y debió ser reparado. El sector es para muchos vecinos “una boca de lobo” y “tierra de nadie”.
De raíz. Apenas se camina unos metros después de la bajada Escauriza los destrozos al mobiliario urbano dan la bienvenida. La larga hilera de 66 postes de iluminación está destrozada. No tienen bombillas o directamente se llevaron el poste entero.
A paso firme y con los auriculares en sus oídos se acerca Walter, un vecino y usuario habitual del paseo. “Esto es una boca de lobo, no se puede hacer el circuito después de las 7 de la tarde”, dice y agrega: “En la semana vienen muchos pescadores, y los fines de semana no se puede caminar porque las motos se meten por el camino y te pasan por arriba”.
Roberto hace aerobismo y frena su marcha para comentar. “De cuando lo inauguraron hasta ahora, cambió mucho. En la costa se acumula basura y de noche ni podés asomarte por miedo a que te pase algo”. De las imágenes de abandono, sólo zafa al pie de la barranca el restobar Nemo, bien pintado y con sanitarios públicos en buenas condiciones.
El director de Alumbrado Público, Jorge Nocino, recordó que las instalaciones eléctricas de los postes fueron reparadas tres veces durante los últimos seis años. “En total se invirtieron 300 mil pesos en reponer materiales y hace dos años que (el paseo) está a oscuras por el robo hormiga de los elementos de hierro, cobre y hasta el cable del ascensor” .
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