Hace unos días San Julián celebró la “Fiesta del Oro” y hoy vende terrenos para cancelar deudas

Las contradicciones en Santa Cruz no tienen fin. La localidad de San Julián es vendida a nivel nacional como el paradigma de la ciudad impulsada por la actividad minera, directamente impactada por los beneficios que (en teoría) le aportó tantos años de vinculación con la empresa Cerro Vanguardia, sin embargo, la realidad muestra la otra cara de la moneda: la falta de fondos yel desfinanciamiento
Muchas veces hemos asistido a discursos maravillosos sobre lo bueno que es la minería para Santa Cruz, lo que deja y lo beneficioso que resulta para los pueblos del interior, tener como vecino a un emprendimiento de este tipo. En cada oportunidad, tanto la presidenta como el gobernador y ni que hablar el Intendente Nelson Gleadel, no dejan de poner en valor la prosperidad que trajo a San Julián, el emprendimiento Cerro Vanguardia, mina de oro y plata que en su fase final, se ha dedicado a la minería subterránea, dado que su vida útil está expirando.

Hace pocos días atrás, mientras la provincia se debatía en la incertidumbre financiera y el Ministro de Economía hacía malabarismo para conseguir fondos en Buenos Aires, a fin de pagar los haberes de la administración pública y girar fondos a los municipios, el Intendente Nelson Gleadel festejaba junto a los gerentes de las mineras, la “Fiesta del oro”, pero como no todo lo que brilla quiere decir que lo sea, la ficción que incluyen los discursos oficiales sobre los grandes beneficios que dejan las empresas mineras en Santa Cruz, caen postradas ante la única verdad: la realidad.

El Intendente de Puerto San Julián, Nelson Gleadel, elevó un proyecto de Ordenanza al Concejo Deliberante para que le autoricen la enajenación de 52 lotes fiscales, tierras que llevará a remate con el fin de lograr ingresos frescos a las arcas municipales, que le permitan hacer frente a gastos corrientes de su administración.

Detrás de eufemismos y excusas poco creíbles como “cubrir demandas de tierras fiscales y aportar al desarrollo urbano”, se esconde la realidad cruda de la municipalidad: no tiene fondos para hacer frente a deudas con proveedores locales ni asistir a dependencias de la comuna con insumos básicos y tiene demandas expresas de comerciantes de la localidad que han advertido que si no les pagan, tendrán que cortar el crédito.

Nelson Gleadel va por su tercer mandato y en su última asunción, en un tramo de su discurso dijo “…seguramente la minería va a seguir creciendo, con la cual hemos hecho un acuerdo de Responsabilidad Social Empresarial muy importante, que iremos profundizándolo, que va a permitir que hecho vector que nosotros tenemos como la generación de empleo genuino a través de la actividad privada; profundizar esos hechos pero siempre con el trabajo en conjunto, mancomunado con mucho esfuerzo y vocación de servicio”.

Por su parte la prensa refleja que durante la visita realizada hace dos meses a Cerro Vanguardia, la Presidenta “rescató la experiencia positiva de Cerro Vanguardia en Santa Cruz y el impulso que ha dado a Puerto San Julián, y la puso como ejemplo de desarrollo minero en el país”.

El intendente local, Nelson Gleadell, dijo al respecto que “esta experiencia que nosotros tenemos con el emprendimiento Cerro Vanguardia y el trabajo en conjunto, que es una buena experiencia con la minería aurífera, trabajando en conjunto con una comunidad y todos sus habitantes, para poder desarrollar de manera sensata, sostenible y sustentable una actividad que, como toda actividad humana, también genera impactos, el tema es que esos impactos sean controlados, verificados y ocurran en el menor porcentaje posible. La Presidenta lo toma, lo pone en valor como por ahí ninguno de nosotros lo hemos hecho y esto creo que es lo que nos ha ido identificando”.

A pesar de todo lo que se dice y el colorido panorama que siembra la minería en la ciudad de San Julián, el municipio no tiene fondos resguardados para hacer frente a una crisis, ni posee capacidad para desarrollarse de manera sustentable, si no es con el aporte directo de la provincia. No solo tiene problemas para pagar los sueldos, cuestión que estaría atada (como todos los otros municipios) a los fondos provinciales, sino que no posee dinero para cubrir sus gastos de funcionamiento básico y por ese motivo tiene que recurrir al remate de tierras fiscales.

Una vez más, la realidad supera la ficción que pinta en sus discursos el oficialismo ¿Qué queda para el futuro de San Julián cuando Cerro Vanguardia deje de producir y se apague la débil llama que hoy sustenta un magro sostenimiento de la mano de obra local y algunos pocos insumos que adquiere en el comercio local? ¿Dónde está la sustentabilidad y el fortalecimiento económico de la localidad, que le ha dejado más de 10 años de vivir de un “proyecto minero”? para reflexionar

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