El que las hace, no las paga

Giacomino recibió la basura como sucia herencia y así la trasladará. Schiaretti llama a concurso con jurado propio. Roberto Battaglino.
Daniel Giacomino y Juan Schiaretti se encaminan a iniciar su último año de mandato, ambos sin posibilidad de repetir.

Para estar a tono con sus antecesores, han comenzado a preparar la herencia que dejarán a sus sucesores y a la sociedad en su conjunto. Esta semana, ambos tomaron decisiones administrativas que amenazan con constituirse en pesados legados.

El intendente de la ciudad de Córdoba dio marcha atrás con la adjudicación del sistema de procesamiento de los residuos, después de una larga novela de enredos y de que dijese dos días antes, al cerrar una visita a los Estados Unidos, que estaba convencido de que la empresa ganadora estaba en condiciones de prestar el servicio.

Así como hay una imagen de alto valor simbólico que revela el estado de la ciudad cuando se colapsan las cloacas y las calles son recorridas por ríos de estiércol, existe otro elemento que se está transformando en un símbolo: cada gestión le deja a la siguiente el tema de la basura sin resolver. Ahora, la duda es cuánto nos saldrá esta fallida adjudicación a la empresa Innviron, en un proceso en el cual el intendente volvió a confirmar la caracterización ciudadana más extendida que se hace de su gestión.

En ese contexto, sorprendió que el único bloque que no fue ayer a la reunión para ver qué hacer con los residuos de la ciudad de Córdoba fuera el juecismo; esto es, la agrupación que impulsó la candidatura de Giacomino y la que prorrogó la concesión con el grupo Roggio, que nos sale todos los días un millón más a los cordobeses por las deudas que dejaron Luis Juez y Germán Kammerath.

Hay que recordar que mientras Juez lanzaba sospechas como jefe de la oposición respecto de este grupo formado a partir de los negocios con el Estado, como intendente lo mantenía como prestador del servicio de higiene urbana.

Ahora, en épocas de negocios K, surgen otras sorpresas. Como, por ejemplo, por qué el viceintendente Carlos Vicente, enrolado en el filokirchnerismo, recién se acordó de cuestionar la adjudicación a Innviron por sospechosa cuando faltaban horas para que el intendente anunciase que el proceso estaba caído. Hay palabras que, dichas a tiempo, podrían ahorrar mucho dinero. Salir en la foto por salir, no tiene precio.

Evaluadores sin título. Mientras el intendente no sabe qué hacer con la basura, el gobernador tomó una decisión que supuestamente debería aportar a la transparencia de la administración pública: concursar cargos jerárquicos.

El detalle es que muchos de los cargos están cubiertos de manera transitoria por gente de Schiaretti y que esa posición les da una ventaja sobre el resto de los competidores.

Pero lo más curioso es que un elemento que da alto puntaje en el concurso es la entrevista personal. El tribunal está integrado por funcionarios, ex funcionarios y dirigentes afines al gobernador, varios de los cuales no tiene siquiera título de grado.

La sospecha de un concurso para acomodar a punteros y dirigentes afines y dejarlos de herencia a la próxima administración tiene dónde sustentarse.

Como ocurrió tantas veces, las decisiones se toman hoy y se pagan por generaciones. Sea por servicios concesionados sin controles, nombramientos de adeptos, contratos leoninos o licitaciones fallidas.

La tranquilidad que tienen los gobernantes es que el que las hace, no las paga.

Entre otras cosas, porque la Justicia cierra tres días por frío. Para este tipo de causas, lo peor es tener frío.

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