El país celebra hoy el natalicio de Juan B. Alberdi, el prócer que escribió “Las Bases y puntos de partida para la organización nacional”. Por 24 horas la ciudad homónima, donde se llevarán a cabo los actos centrales de la celegración, será capital de la provincia.
Cuando hoy se cumplan los 200 años del natalicio de Alberdi, hijo de un próspero comerciante de la región como fue don Salvador de Alberdi y de Josefa Aráoz, miembro de una familia tan tradicional como aristocrática del noroeste argentino, la ciudad homónima se convertirá por el término de 24 horas en la capital de la provincia. Los actos, con los que se cerrarán aquellos que se vienen realizando desde el pasado 3 de agosto, incluirán el solemne Tedéum que será ofrecido a partir de las 9.00, en la parroquia San José de esa ciudad, ubicada a más de 100 kilómetros de la Capital.
Comprometiendo su presencia al mismo el gobernador de la provincia José Alperovich, el intendente de Alberdi Luis Campos, autoridades provinciales, intendentes, concejales y delegados rurales de distintos lugares de la provincia. Una hora más tarde comenzará el desfile cívico militar que se desplazará por calle Lídoro Quinteros, del que tomarán parte las expresiones más variadas de la actividad tucumana. El cierre de los festejos encontrará a un sinnúmero de artistas de primerísimo nivel ofreciendo un espectáculo para deleite de todos los argentinos.
De Tucumán al mundo
Apenas un par de meses después de su nacimiento Juan Bautista perdió a su madre y a las 10 años de vida a su padre. A los 14 años, con una beca del gobierno de la provincia, ingresó al colegio de Ciencias Morales, al cual abandonó para trabajar en una tienda que operaba frente a la Universidad. Al cabo de tres, se vincula amigablemente con Miguel Cané, Vicente Fidel López y Andrés Somellera, tras retornar al colegio en 1927. De ahí en más su vida ingresa en un vertiginoso plano de desarrollo. En 1831 se enrola en la Universidad para estudiar Derecho.
En 1832 publica "El espíritu de la música a la capacidad de todo el mundo" y el "Ensayo para aprender a tocar el piano con mayor facilidad". En 1837 tras recibir una buena consideración de sectores unitarios aparecen el "Fragmento preliminar al estudio del Derecho y la Doble armonía".
En 1938 debe emigrar a Uruguay, más precisamente a Montevideo, por las dificultades que tuvo con el gobierno del general Rosas. En los primeros días del mes de enero 1843 arribó a la francesa ciudad de Paris en compañía de Juan m. Gutierrez. Allí comenzó a delinear el perfil de su obra a partir de los progresos económicos que comenzaban a manifestarse. Exiliado en Chile, permaneció en Valparaíso hasta 1855, período en el cual desempeñó importantes cargos públicos a partir de la buena relación que mantenía con las autoridades el gobierno trasandino. En esas circunstancias ejerció su profesión de abogado, se desempeñó en la actividad periodística, participó de tertulias y efectuó publicaciones de ensayos y literatura.
La caída de Rosas y las intenciones constituyentes de Urquiza impulsaron las "Bases y puntos de partida para la organización nacional", uno de las obras épicas de Alberdi. Cuando Urquiza se convierte en el presidente de la Nación, inmediatamente Alberdi es designado Encargado de Negocios ante los gobiernos de Francia, Inglaterra y España.
Con 71 años y ante la falta de convicción para el ejercicio de la política, retornó a Europa desechando ofrecimientos de cargos públicos. Rodeado de unos pocos amigos, Alberdi falleció en París el 19 de junio de 1884.
Sabias reflexiones
Al hacer una valoración de las bases que escribió, Alberdi dijo “Mi libro de las BASES es una obra de acción que, aunque pensada con reposo, fue escrita velozmente para alcanzar al tiempo en su carrera y aprovechar de su colaboración, que, en la obra de las leyes humanas, es lo que en la formación de las plantas y en la labor de los metales dúctiles. Sembrad fuera de la estación oportuna: no veréis nacer el trigo. Dejad que el metal ablandado por el fuego recupere, con la frialdad, su dureza ordinaria: el martillo dará golpes impotentes. Hay siempre una hora dada en que la palabra humana se hace carne. Cuando ha sonado esa hora, el que propone la palabra, orador o escritor, hace la ley. La ley no es suya en ese caso; es la obra de las cosas. Pero esa es la ley duradera, porque es la verdadera ley”.
Con igual contundencia se refirió a la Constitución y advirtió que: “Todas las constituciones cambian o sucumben cuando son hijas de la imitación; la única que no cambia, la única que acompaña al país mientras vive, y por la cual vive, es la Constitución que ese país ha recibido de los acontecimientos de su historia, es decir, de los hechos que componen la cadena de su existencia, a partir del día de su nacimiento. La Constitución histórica, obra de los hechos, es la unión viva, la única real y permanente de cada país, que sobrevive a todos los ensayos y, sobrenada en todos los naufragios. Los progresos de su civilización pueden modificarla y mejorarla en el sentido de la perfección absoluta del gobierno libre, pero pactando siempre con los hechos y elementos de su complexión histórica, de que un pueblo no puede desprenderse, como el hombre no es libre de abandonar, por su voluntad, su color, su temperamento, su estatura, las condiciones de su organismo, que recibió al nacer, como herencia de sus padres”.
Nuevo libro sobre la vida de Alberdi: “Alberdi es el argentino, que si bien pasó la mayor parte de su vida lejos de su Patria, más se preocupó no sólo por la Agentina sino por el destino de todos los pueblos hispanoamericanos”.
La reflexión pertenece a la profesora Marta de Ezcurra, historiadora y docente de larga trayectoria y ex Intendente de San Miguel de Tucumán.
“Alberdi, el hombre', se dneomina el libro que acaba de escribir la profesora Ezcurra, y que editó la Caja de Previsión y seguridad Social de Abogados y procuradores”, obra con la que la institución se sumó a los numerosos homenajes que se realizaron con motivo de cumplirse el bicentenario del natalicio del ilustre tucumano.
El libro se ocupa de profundizar la intensa vida política y diplomática del autor de “Las Bases”, quien también fue un eximio músico, poeta y sobre todo un polemista de altísimo vuelo literario.
La autora rescató importantes reflexiones del prócer y las opiniones de éste sobre personajes clave dela historia argentina como San Martín, Juan Manuel de Rosas, Bartolomé Mitre, Faucndo Quiroga, Justo José de Urquiza y Domingo Faustino Sarmiento entre muchos otros.
El libro termina con una opinión de Alberdi sobre un tema de gran actualidad como es la situación de la prensa.
“La prensa no es la escalera para asaltar a su familia y su secreto, no es la llave fañsa para violar la casa protegida por el derecho público, no es el confesionario católico que desciende a la conciencia privada. El que así la emplea, prostituye su ejercicio y la degrada más que los tiranos”

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