A la hora de continuar las vacaciones las diferencias ideológicas desaparecen y el acuerdo es tácitoA la hora de continuar las vacaciones las diferencias ideológicas desaparecen y el acuerdo es tácitoEl día 3 de Julio de este año los concejales trataron en el recinto, el receso de dos semanas que se tomarían por las vacaciones invernales, por supuesto la iniciativa no tuvo postura en contra.
Sin explicación alguna, la inactividad absoluta no solo va en contra de los urgentes problemas que hacen a la vida diaria de los ciudadanos de la capital formoseña, sino que genera crispación puesto que sin trabajar, van a cobrar sus excelentes sueldos de manera integra, a diferencia del común de la gente que debe ir todos los días a sus lugares de empleo.
Evidentemente el espíritu de cuerpo, al “prorrogar” de manera automática el descanso invernal resulta en un interés superior a toda la problemática ciudadana y aún las diferencias políticas, donde ni radicales ni peronistas dicen “esta boca es mía” sumando con su silencio al mal ejemplo que constituye un “quórum” perfecto para seguir sin trabajar.
Mientras los medios se nutren del constante accionar de los concejales del interior provincial, el capitalino parece no tener mayores preocupaciones. No hay baches, no pululan los basurales a cielo abierto, no hay veredas rotas, no hay barrios con carencias que necesiten de medidas urgentes para mejorar su calidad de vida, luz, agua, etc.
Y aunque suene utópico, al parecer tampoco hay un intendente a quien controlar en sus acciones, solicitando informes o pidiendo explicaciones a él o a los funcionarios de la comuna.
En la última sesión por ejemplo, aprobaron una ampliación del presupuesto para que el intendente pudiera disponer del efectivo para sobrellevar el pago de planes nacionales, sin que esta modificación pasara por la comisión respectiva. Entonces ¿no hay nada que controlar?
O por ejemplo, el último aumento de tarifa en el servicio de transporte público, con la severa advertencia de que controlarían la frecuencia de los coches.
Después de esta severa advertencia, una de las quejas principales de los usuarios que si volvieron a trabajar y a llevar a sus chicos a la escuela cuando finalizaron las vacaciones, fue que el servicio sigue siendo igual de deficiente, los coches no paran en los horarios picos por la mañana temprano porque vienen abarrotados de gente, obviamente por no cumplir frecuencia alguna, es decir los usuarios siguen viajando como “vacas en un camión jaula”.
Tampoco parece haber problemas en el tránsito, donde no se necesita de una estrategia para modificar el caos en que se convierte la ciudad en determinados horarios. En síntesis, a la sazón de las vacaciones “mensuales” e invernales de los concejales, la ciudad y sus ciudadanos parecerían no tener problemas, pero los tienen, entre ellos sus propios concejales, que cobran “muy bien” pero no van a trabajar.
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