Hoy por la tarde, Francisco Gutiérrez anotará otra vez su nombre en la historia grande de la ciudad, al asumir su segundo mandato consecutivo, al frente del gobierno de Quilmes. Si bien, la asunción de cualquier nuevo gobierno es un dato de registro, en este caso se agrega la ruptura de años sin reelecciones.
Teniendo en cuenta la cantidad de cuestiones que esperan y otras tantas que se insinúan, será para tomar en cuenta lo que diga, lo que no diga, y cómo se lo diga.
Compartimos un Distrito donde persisten profundas desigualdades sociales. Se trata de distancias a acortar entre al menos, 200 mil quilmeños integrados al núcleo duro de pobreza inaceptable, con niveles de vida incompatibles con un estado democrático.
Lo hecho hasta aquí en este asunto de dimensiones siderales, habla mucho y concreta poco. Trabajo genuino; educación para el esfuerzo, inversión y planes locales envolventes, que inspiren lo mejor de cada sector, siguen siendo una clave.
Un ejemplo, es la urgencia de cambios en la política la tierras y de vivienda que deja el primer mandato de Gutiérrez en Quilmes. El sacudón social de diciembre del 2010 que incluyó la consolidación de ocho tomas y los episodios similares que continuaron durante este año, representan uno de los mensajes más duros impuestos por la ciudadanía.
Quilmes, a partir de su dolorosa experiencia presente, puede liderar un trabajo que repercuta tanto en la Legislatura Provincial, así como en la mismísima concepción y ejecución de los planes nacionales de vivienda.

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