Las jornadas de oncohematología dejaron una buena impresión en la comunidad piquense porque demostraron que ahora el paciente es parte activa del tratamiento, en una relación estrecha con el equipo médico y sin que se le niegue información. También aportaron información interesante sobre la alta incidencia de esta enfermedad y la existencia de focos en el norte de la provincia.
Como habían anticipado las bioquímicas Adriana Salto, Silvia Fontana y María Fernanda Casale, junto a la enfermera oncológica Ciria Becerra y el médico Eduardo Marquesoni, fue un momento para hablar sin rodeos sobre diagnóstico, síntomas, tipo de tratamientos, toxicidad de las drogas recetadas, factores de riesgo, expectativa y calidad de vida.
Además, los presentes pudieron realizar preguntas y fueron asesorados por especialistas en oncohematología, ya que esa es la denominación específica para los linfomas o el cáncer de la sangre. También se sumaron profesionales de la odontología, nutrición y psicología.
Esta no es la primera propuesta para acercarse a los pacientes fuera del consultorio que hacen desde el Gobernador Centeno. En el hospital hace ya un año que el Servicio de Oncohematología creó grupos de ayuda asistidos por la psicóloga Silvia Buratti.
Así se incluye a la persona con su familia, su círculo de relaciones con amigos y conocidos y todos aquellos que influyen y opinan sobre el diagnóstico. Esto sirve para contener y aunar criterios a través de las relaciones.
Incidencia.
La importancia de esta propuesta radica al mismo tiempo en la alta incidencia que hay de este tipo de enfermedades en el norte pampeano. María Fernanda Casale, del equipo organizador, explicó que el tratamiento y diagnóstico por tumores en sangre es alto en la zona de cobertura que tiene el hospital piquense. En lo que respecta a los llamados tumores sólidos, los datos los maneja el Centro "Salvador Abudara" porque allí se concentran esos casos.
"La incidencia preocupa y se desconoce la causa de la enfermedad", afirmó Casale al referirse a la gran cantidad de pacientes oncohematológicos. La profesional aclaró que hoy se detectan sectores específicos del norte provincial desde los cuales se generan más interconsultas y se confirma mayor cantidad de diagnósticos. El gran problema es que no se sabe el origen.
Marquesoni, que trabaja en el mismo servicio hospitalario, afirmó que hay un aumento permanente en la cantidad de personas afectadas. "Los niveles crecen", aseguró, y coincidió que se desconocen las causas.
No hay medidas preventivas, fue uno de los comentarios de Casale, pero desde General Pico hay pleno acceso a los tratamientos de última generación. Eso se logra porque todos los profesionales están vinculados a grupos nacionales e internacionales de medicina.
Además, cada vez existen más opciones en los procedimientos y todos los pacientes, con o sin obra social, se pueden atender. Los beneficios reportan en una mejor calidad de vida, sumado a que se pueden atender en la ciudad desde el momento del diagnóstico y hasta el final del tratamiento sin tener que viajar a otro lugar.
Reconocimiento.
César Norberto, uno de los directivos del hospital, reconoció en diálogo con LA ARENA la importancia de esta jornada. Su reflexión fue que el abordaje integral es ineludible porque cada paciente es diferente, en cuanto a cómo vive la enfermedad, cómo reacciona ante los medicamentos, cómo se relaciona con su médico y cómo se vincula con su propia familia.
Hoy en día, según Norberto, se busca abrir la información hacia todos los integrantes del cuerpo médico que asisten a la persona, y no se esconde la información al paciente.
Por otro lado, como autoridad del centro de salud, remarcó el buen nivel del servicio local que convoca pacientes de toda La Pampa y de provincias cercanas como San Luis, Buenos Aires y Córdoba.
Comentá la nota