En la ciudad de San Luis, más de un 10% de la población comete alguna falta relacionada con el tránsito, medio ambiente, comercio, obras públicas y zoonosis.
En el 2011 se labraron 22 mil faltas, de las cuales 19 mil pertenecen a tránsito. “No por nada somos el primer país en el orden mundial con más accidentes viales, si no cumplimos las normas en la ciudad tampoco lo haremos en las rutas”, comentó Ferrari.
En principio parece una cifra más, una estadística vacía sin mucho significado. Pero no, se trata de números que reflejan mucho, son el espejo de los comportamientos de toda una ciudad y por supuesto, de todo un país.
La cultura argentina está en los puntanos: tirar papeles al piso, conducir a alta velocidad, olvidarse el casco o el cinturón, no dejar paso a los peatones, estacionar en las rampas para personas con capacidades diferentes, o porqué no, en el garaje de algún vecino, total si sale buscará al dueño del auto.
Todos esas conductas, que vemos día a día y parecieran ser muy normales, son las que el Juzgado de Faltas trata de evitar. Lo hace con un lema bien claro “Educar a través de la sanción”. “Las multas son económicas, y cuando deben abonar la sanción se siente una molestia, ésa es la forma en la que se aprende, porque así concientiza y evitamos que vuelva a ocurrir”, explicó Ferrari.
El funcionario comentó que es irrisorio que en una ciudad de casi 200 mil habitantes haya tal número de multas. E incluso que vayan aumentando cada año.
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