Por Jorge OviedoTodas las empresas que necesitan hacer importaciones hacen por estos días una tarea extra: preparar presentaciones a Guillermo Moreno para demostrar que también exportan o bien que lo que traen del extranjero es imprescindible y no se produce en el país. "Está como loco, quiere que acá se produzca todo y presiona; ahora se le puso que hay que hacer medicamentos aquí, lo que requeriría inversiones enormes", dice un empresario que frecuenta al funcionario.
El esquema es simple. El Banco Central compra los dólares excedentes en el mercado local imprimiendo pesos, que luego absorbe en parte emitiendo instrumentos de deuda. Parte del aumento de reservas es traspasado al Tesoro para que pague deudas. Las utilidades del Central también son traspasadas, lo que en parte tiene efecto sobre la emisión monetaria.
"Mientras hay emisión de esa naturaleza e inflación no hay crisis fiscal", dice un economista, que cree que el verdadero problema es la inflación que este esquema genera. "La buena noticia es que si Moreno aprieta para evitar la pérdida del superávit fiscal, es señal de que no piensan devaluar", dice otro empresario quien cree, sin embargo, que la gran incógnita es "cuál será el nivel de inflación en 2011".
De momento, nadie espera que los Kirchner deban enfrentar el año en que buscarán un tercer período en la Presidencia con el escenario internacional en contra. Los precios de granos y oleaginosas se mantienen altos y la demanda brasileña da impulso al crecimiento local.
El problema es el atraso cambiario. En el sector turístico hay satisfacción por el retorno de los brasileños, para quienes los precios locales son convenientes. Pero ocurre lo contrario con los Estados Unidos. "¿Qué van a hacer para evitar la salida de divisas por esa vía? ¿Crear un impuesto al turismo en el extranjero?, se pregunta, temeroso, un operador que pronto debe comenzar a vender paquetes para el verano en Miami.


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