El economista advirtió que las provincias y los municipios tienen y tendrán más dificultades por el mayor peso de la cuenta sueldos y el menor margen de maniobra. Además, explicó que la clave es el deterioro del consumo y su capacidad de reacción. El dólar blue, un riesgo latente
Acosta es director del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Bolsa de Comercio de Córdoba, y se especializa en desarrollo económico, economía real, y en la elaboración del índice provincial de competitividad. Además es docente de la Universidad Nacional de Córdoba y consultor.
En una entrevista con PUNTAL, el especialista -que realizó una presentación organizada por Adecco en el Cecis la semana pasada- se refirió a las trabas a la importación, a la relación con Brasil y a lo que puede ocurrir con el tipo de cambio.
¿Por qué se desaceleró la economía?
El crecimiento de la actividad económica en la Argentina era explicado por el consumo, la inversión explicaba muy poco de eso. Hoy el consumo sufre cuando tenemos aumento de la presión impositiva de provincias y municipios; la inflación que parecía haberse amesetado durante varios meses volvió a trepar y hay un rebrote; y muchas paritarias no se cerraron por lo que le genera incertidumbre al consumo. Hay, en este sentido, un período extraordinariamente largo de paritarias abiertas. Por otro lado, hay un aumento de los índices de morosidad. Son demasiados elementos que le pegan al consumo, que ahora va mucho más lerdo. En el caso del patentamiento, en el primer cuatrimestre de 2011 había un crecimiento del 27% interanual y ahora lo hace al 6%. La recaudación de impuestos vinculados al consumo crecían al 9% y ahora al 3%. Las ventas del shopping pasaron del 9% al 1,7%.
¿Se puede esperar una mejora de la inversión en este contexto?
No, se puede esperar muy poco porque estamos ante una expectativa de devaluación que frena cualquier decisión. Se enfría la economía, y lo hace mucho más rápido de lo que todos pronosticábamos. En noviembre pasado hablábamos de un crecimiento para este año del 3 o 4 por ciento como piso y hoy eso pasó a ser un techo.
¿Y el empleo?
Con esa situación de la economía nacional, el empleo es un elemento que me preocupa mucho. Porque la fuerte desaceleración económica le pega. El empleo no crece y hay sectores como la construcción, con regímenes más flexibles, que ya advierten una caída en el cuarto trimestre del año pasado. Y venimos de un 2011 en el que el empleo creció en parte por lo que ocurrió en la administración pública. Según la Afip se crearon el año pasado más de 350 mil puestos y el 22% de ese total corresponden a la administración pública.
¿Cuánto impacta eso en el gasto público y cuánto tiene que ver el gasto público en la situación económica?
Bueno, ahí vamos. El Gobierno nacional ha vuelto al terreno del déficit con 5 mil millones de pesos en el primer trimestre de este año, 33 mil millones de déficit del año pasado, y no estamos haciendo diferenciación de los fondos de Anses y del Banco Central. Sigue habiendo, aunque más controlada, una fiesta con el gasto. Se anunció que había una intención de controlar algunos subsidios y eliminar otros, pero en el primer trimestre de este año crecieron un 19%. Y eso es acompañado por las provincias que tienen una cuestión adicional porque están mucho más complicadas con el manejo de la cuenta personal, porque representa hasta el 50% del gasto corriente, por eso tienen un menor margen de maniobra. Y en tercer nivel están los municipios que están más complicados todavía porque tienen menos capacidad de reacción aún. El resultado de esto, en todos los niveles, fue que desapareció la obra pública. Lo que había sido el gran empuje del 2011, ahora ya no está.
¿Esto implica un cuidado mayor de los fondos?
En principio es eso, mientras mantiene el gasto corriente porque eso son derechos adquiridos.
¿Pero la desaceleración puede desembocar en recesión?
Hay que tener cuidado en eso porque se deben dar varios fenómenos. Generalmente hablamos de recesión cuando vemos dos trimestres seguidos de contracción en la actividad económica. Ahora se siguen otros métodos, como ver qué pasa con el crecimiento de largo plazo y entonces digo que hay recesión si comparándome con la tasa de crecimiento de largo plazo de la economía estoy creciendo por debajo. Y aún si eso se da tengo que ver otras cuestiones como la profundidad y la duración de la caída, entre otras cosas. Evidentemente el rumbo que está mostrando la actividad económica en estos momentos es preocupante y uno no puede descartar una situación de recesión durante el año. Hay que monitorear qué puede pasar con el consumo. Ahí está la esperanza de que la economía argentina pueda mejorar su desenvolvimiento en los próximos meses. Pero los índices miden una probabilidad alta de caer en recesión.
¿Las trabas a la importación favorecen esta tendencia negativa?
Lo que sucede es que el 75 %de las importaciones argentinas se concentra en 11 rubros donde se encuentran derivados del caucho, del plástico, autos, productos farmacéuticos, de óptica. No son bienes de consumo. Entonces, hasta dónde una economía puede seguir creciendo sin la entrada de insumos que son fundamentales y que acá no se fabrican. Esto le está pegando a la industria. Aunque lo que más le pega es una economía de Brasil que no crece. En enero creció 1,4%, en febrero fue algo más bajo y despues fue 0,86% en marzo y 0,9% en abril. En los primeros tres meses del año la industria en Brasil se contrajo casi 3% y la vinculada a bienes de capital, como la del sector automotor, cayó más del 11%. La economía Argentina tiene una estrecha vinculación con la brasileña, entonces si Brasil no crece es una preocupación. A la economía local la golpea Brasil, las trabas a las importaciones y las expectativas de devaluación.
¿Y el tipo de cambio con Brasil no influye?
Bueno, a alguien le puede preocupar cómo corregimos nosotros en los últimos dos meses el 2,2% y Brasil el 17%. Pero estrictamente lo que importa en esta relación es la tasa de crecimiento de las dos economías y el diferencial de las tasas de crecimiento. Esto en términos agregados y no de manera particular como puede ser el sector maderas o electrodomésticos que sí se compite con tipo de cambio. Pero el 70% del intercambio con Brasil es un comercio interindustrial.
¿No sería peor abrir las importaciones y terminar con un déficit comercial?
En principio lo que le preocupa al Gobierno es cuidar sus dólares, entonces lo primero que hizo fue controlar los fondos que se le iban por importaciones y después siguió con la fuga de capitales, la prohibición a las empresas de remitir utilidades al extranjero, a los privados comprar dólares y se siguen expandiendo los controles porque el Gobierno está preocupado por eso. Vencen 10 mil millones de dólares de deuda durante este año.
¿Y el dólar paralelo?
Hoy tenemos una brecha que supera el 30 por ciento con respecto al oficial que empieza a preocupar porque el Gobierno no quiere tocar tipo de cambio para evitar que vía los importados aumente la inflación. El tema es que si la brecha persiste hay una posibilidad de que todos comencemos a utilizar esa diferencia que hay y de esa manera comenzaríamos a indexar nuestras economías particulares. En ese caso, lo que el Gobierno no quería que ocurriera en realidad ocurre y de manera más fuerte. De todos modos, si uno analiza las crisis anteriores de Argentina y observa las distintas variables como la brecha cambiaria, el déficit del sector público y las cuentas del Banco Central, da la sensación de que estamos lejos de esos ejemplos y en principio porque nunca tuvimos términos de intercambio como los que tenemos ahora. Son extraordinariamente buenos. Básicamente no tuvimos la cantidad de soja ni el precio que tiene hoy. Esto asegura que el Gobierno tenga una oferta de dólares que en todas las situaciones anteriores no existía. Las crisis venían porque el Gobierno se quedaba sin dólares, entonces había un estallido del tipo de cambio al que le seguía un estallido de la inflación y eso hoy no ocurre. Pero claramente habrá que seguir el corto plazo muy de cerca.
¿Qué le preocupa más de esta situación?
Diría que no advierto de parte del sector público una estrategia. La brecha fue de 5, 10, 15, 25 por ciento. Sí es interesante para tener en cuenta que estos precios del dólar paralelo no vienen acompañados de volumen.
¿Es probable que corrija la cotización oficial o que controle el blue?
Habría que ver qué hizo el Banco Central en el 2002 cuando manejó muy bien la crisis y salió a vender. En principio hubo una sobrevaloración del tipo de cambio, pero el Central vendiendo a su cuenta y orden a través de los bancos logró contener el tipo de cambio. Pero esto tiene que ver con el tipo de estrategia.
Gonzalo Dal Bianco
gdalbianco@puntal.com.ar
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