La guerra de Uribe a las FARC llegó al circo

La guerra de Uribe a las FARC llegó al circo
Los soldados recorren el país como acróbatas y payasos para llevar un "mensaje artístico y de paz" a las zonas afectadas por los "falsos positivos", civiles ejecutados por las tropas y presentados como guerrilleros caídos en combate.
Los soldados colombianos, acostumbrados a luchar en el conflicto armado interno, han cambiado las armas por narices rojas, las acrobacias y las canciones de paz en un circo que recorre zonas vulnerables del país. Pero no es fácil alegrar a los habitantes de Soacha, al sur de Bogotá, una de las localidades más afectadas por los llamados "falsos positivos", casos de jóvenes ejecutados por el ejército y después presentados como guerrilleros caídos en combate, además de ser una de las zonas con más desplazados a causa de la guerra interna. Se trata del Circo de Colombia, formado por soldados, oficiales y reclutas campesinos del ejército, que llevan un "mensaje artístico y de paz" con el que buscan mejorar la imagen de las Fuerzas Armadas entre la ciudadanía.

Acróbatas, saltimbanquis, funambulistas, cantantes y payasos forman parte de un circo gratuito que sería similar a cualquier otro si no fuera porque sus artistas visten ropa de camuflaje que contrasta con la colorida carpa que abarrotan cerca de 800 personas de todas las edades.

Es un espectáculo dirigido a familias y escuelas, pero que se llena de ancianos, los invitados especiales a la función que olvidan por un rato sus preocupaciones cuando ven a un soldado-payaso brincando con espasmódicos movimientos. Muchos de ellos se emocionaban al son de las voces de una pareja de oficiales armados únicamente con micrófonos y letras que hablan del respeto.

Según relata el comandante del Circo de Colombia, el sargento Óscar Francisco Yela, poco antes de cargar sobre sus hombros a otro compañero e iniciar sus equilibrios sobre una cuerda suspendida unos metros sobre el suelo, "es importante ver la alegría de la gente, la acogida y los aplausos; ver que un niño lo agradece, te abraza o te pide un autógrafo; o ver que la familia se une más. Eso es alegría, la satisfacción de brindar ese espectáculo y que se marchen a casa a reflexionar sobre el trabajo que hacemos aquí".

El proyecto nació hace 16 años con el objetivo de recuperar el tejido social en las zonas más humildes y castigadas por la pobreza y "los valores humanos que se han ido perdiendo". El júbilo del público contrasta por momentos con el silencio cuando un recluta relata una fábula cuya moraleja es el peligro de las drogas, el alcohol y las armas ilegales.

"No podemos negar que hay dificultades en nuestro país, pero pienso que el trabajo social vale más que cualquier otra cosa porque a través de disparar sonrisas y alegrías podemos sentir el calor de la comunidad", admite Yela. De hecho, ver a un soldado suspendido en el aire, dibujando movimientos al son de la canción "Alegría" del Cirque du Soleil supone un cambio en el estereotipo del guerrero que los habitantes de Soacha construyeron a partir de un ejército inmerso en una guerra interna que ha afectado a muchos de ellos de forma directa.

La recompensa a este trabajo social se verá plasmada en la participación del Circo de Colombia como invitado especial en el Festival Iberoamericano de Teatro, que comienza el próximo 19 de marzo en Bogotá. Aunque el verdadero honor para estos soldados son los inesperados abrazos y agradecimientos que reciben al finalizar la función, que les deja la satisfacción de haber ganado la batalla más difícil en el territorio menos propicio, convertidos en héroes sin disparar una sola bala. (EFE)

Comentá la nota