Es la segunda ciudad del país y un punto estratégico. El régimen de Assad envió más de 2.000 soldados, artillería pesada y aviones para enfrentar a los rebeldes. Allí se combate calle por calle.
Una vez más, como en tantas ocasiones en la antigüedad, Aleppo se convirtió en una posición militar clave en la guerra interna de Siria.
Las fuerzas del régimen están movilizando decenas de tanques y tropas hacia esa ciudad norteña, para quebrar la resistencia rebelde y dar la gran batalla por ese punto estratégico. El temor del gobierno sirio es que si cae finalmente en manos de la guerrilla, les dará a los insurgentes la enorme ventaja de ejercer el control en un gran sector del norte del país y le brindará una ruta segura de aprovisionamiento a través de la frontera turca, donde el opositor Ejército Sirio Libre (ESL) tomó varios puestos.
Assad envió más de 2.000 soldados, artillería pesada y aviones Mig 21 . Por ahora el régimen está ablandando a los opositores –atrincherados en edificios de la ciudad– con bombardeos constantes y el uso de los poderosos helicópteros artillados, que resultan devastadores. También siguen utilizando francotiradores, un contundente elemento desmoralizador.
“ Se trata de una batalla decisiva y el régimen está enviando refuerzos para impedir que los rebeldes tomen las sedes de los servicios de seguridad del partido Baas -en el poder en Siria desde 1963- y edificios públicos”, afirmó Rami Abdel Rahman, presidente del opositor Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). En una acción de prevención, y pese a lo fragmentado que están, los rebeldes coordinaron ataques sobre los convoyes militares que se acercan a la ciudad. Así esperan reducir aunque en parte el poder de fuego de las fuerzas armadas sirias.
“En las últimas 48 horas han estado llegando refuerzos del ejército sirio por la ruta internacional Damasco-Aleppo. El martes los rebeldes atacaron un convoy militar para retrasar la llegada de estas fuerzas”, agregó Rahman. “ Prevemos un gran ataque en Aleppo ”, contó por su parte Mohamed Saeed, un activista en esa ciudad. Y destacó que “la gente está preocupada de enfrentar un cañoneo indiscriminado”.
Aleppo es la segunda ciudad de Siria, pero representa el principal centro económico del país. Tiene una población de 2,5 millones de habitantes, de los cuales el 25% o 30 % son cristianos. Desde el viernes pasado está inmersa en la guerra civil que sacude al país. Mientras las tropas sirias se movilizan, la batalla continúa entre los monumentos arquitectónicos de esta antiquísima ciudad, cuyos primeros registros de población datan del año 1.800 antes de Cristo. “ Una decena de barrios periféricos están en manos de los rebeldes y en la ciudad se escuchan bombardeos y tiros de armas automáticas”, detalla Rahman.
En esta desarrollada ciudad siria hay una gran comunidad católica ortodoxa, que tiene miedo de que el conflicto conlleve algún condimento antirreligioso, como ocurrió en Homs hace dos meses donde más de 120.000 cristianos se vieron desplazados. El sacerdote Jules Baghdassarian advirtió que Aleppo permanece “paralizada por los combates”, y reconoció que los enfrentamientos se acercan peligrosamente a barrios cristianos, lo que constituye un “grave peligro para los fieles”. “ Las bandas armadas revolucionarias son en gran parte islámicas , tenemos testimonios oculares de esto y los cristianos tienen miedo de la violencia”, dijo.

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