La orden es no hablar más y bajarle el perfil al conflicto pero lo cierto es que las relaciones entre la cúpula del Ente Provincial Regulador Eléctrico (EPRE), cuya presidenta es María Eugenia Novatti, y el Poder Ejecutivo mendocino están congeladas.
Desde el Ministerio de Infraestructura que capitanea Francisco Pérez quieren sepultar el problema y dejar que todo siga por los carriles institucionales normales. Y la salida más rápida que encontraron es echar mano a un recurso que tenían olvidado, el nombramiento del tercer director.
Desde que se abrió el concurso se presentaron una treintena de postulantes y se calcula que antes de que termine este mes estará el nombre del candidato elegido para que sea puesto a consideración de los senadores, ya que debe ser nombrado con acuerdo de la Cámara alta.
Con la designación del director que falta se cumplirían dos objetivos. Por un lado, salvar una situación de irregularidad ya que legalmente el Ejecutivo está en falta al no haber cubierto esa vacante y, por otro lado, lo que más importa en el séptimo piso de Casa de Gobierno, alcanzar el "equilibrio" que necesita el ente regulador y desterrar así la crisis política que los envuelve.
Tanto Pérez como Patricia Martínez, subsecretaria de Servicios Públicos, negaron categóricamente que exista algún problema con Novatti. También desterraron de plano que tenga injerencia que la contadora, actual presidenta del directorio, haya sido designada durante la gestión de Julio Cobos.
"No hay nada de nada. Ella es una técnica con mucha capacidad y no responde a la política. No a un partido sino a la política. Es de perfil técnico y no hay ningún problema, no hay interna", intentó minimizar el titular de la cartera de Infraestructura.
En los días previos a la denuncia en el Senado, sobre presiones desde el Gobierno al ente por la mina en Malargüe, se habrían sucedido un par de reuniones en el EPRE, fuera del horario de atención, del cual habrían participado dos senadores y un diputado, del radicalismo. En este sentido, Pérez prefirió volver a mirar para el costado, le quito relevancia y mantuvo su postura de "no pasa nada".
"Es de perfil técnico (Novatti) y si alguien lo quiere aprovechar políticamente es otra cosa", expresó. Por su parte, Martínez sostuvo que "cada uno cumple con su rol como corresponde. No hay diferencias".
Si bien hubo varios llamados telefónicos para consultar a Novatti, fue imposible contactarla. Sólo dejó trascender a través de voceros del EPRE que "hay una relación institucional correcta".
Pese a estas afirmaciones, las voces se multiplican en sentido contrario. Inclusive desde el sector privado dan cuenta de "problemas políticos" entre ambas partes, aunque reconocen que "no sabemos por qué". En este sentido, reafirman: "Nosotros lo vemos desde afuera, pero indudablemente algo pasa y tarde o temprano se tendrán que sentar a resolverlo, no va a quedar otra".
En medio de las peleas, el EPRE atraviesa una situación complicada. Aparentemente, la falta de presupuesto sumado a la poca capacidad de gestión ha sumido al órgano de control eléctrico en un letargo alarmante, que en términos prácticos se traduce en la falta de seguimiento a las empresas prestadoras del servicio. "Está en piloto automático", graficó una fuente cercana.
Además, voces cercanas al directorio del ente y fuentes de Infraestructura confiaron que suelen pasar meses sin que las autoridades ministeriales y del EPRE estén en contacto, salvo cuando se presentan situaciones apremiantes, lo cual confirmaría lo de la "correcta relación institucional" y una fría relación política.
Mientras las relaciones se mantiene a una temperatura acorde a esta época del año, en Infraestructura cerraron la persiana, no quieren que se hable más del tema y apuestan fuerte a la normalización del directorio como medio para calmar las aguas y restablecer las comunicaciones perdidas.


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