Guerra abierta por los 149 despidos en el diario El País

Guerra abierta por los 149 despidos en el diario El País
El matutino español, un referente de los años de la transición, planea reducir su planta de 440 periodistas en previsión a futuras pérdidas, echando mano a una ley que criticó en sus páginas.

Sara Barderas

El País, el diario de referencia de la transición española, relacionado con la socialdemocracia y el más leído de España, atraviesa una crisis sin precedentes que lo puede llevar a una rápida quiebra y en la que su redacción y su presidente, Juan Luis Cebrián, mantienen una guerra abierta por el despido de un tercio de los trabajadores. El País pretende suprimir 149 puestos de trabajo sobre una planta de 440 personas en el marco de un expediente de regulación de empleo (ERE), el despido barato previsto en la reforma laboral impuesta por el gobierno conservador de Mariano Rajoy.

De aquellas 149 víctimas de la "timba financiera" de Cebrián, 128 son despidos directos. Los otros 21, prejubilaciones de mayores de 59 años. El plan se complementa con una reducción salarial del 15% para los que conserven el puesto. Según la empresa, se trata de "garantizar la viabilidad en los próximos años ante la grave caída de los ingresos", provocada por la baja en las ventas y de la publicidad. El diario nunca declaró pérdidas, pero la dirección estima que las habrá en el ejercicio actual. Desde la redacción, en cambio, se habla de "errores de gestión".

"La dirección se cree que el periódico es suyo, pero es una institución que pertenece no sólo a la empresa, sino también a sus colaboradores, las firmas de políticos, intelectuales y artistas, y también a los lectores." Las medidas –y sobre todo las formas– le están valiendo a Cebrián toda clase de críticas: lo han calificado de "sardinita que todo lo hizo mal" y de "ludópata bursátil" y hablan de él utilizando el término "repulsión". Cebrián echó a andar al diario cuando tenía poco más de 30 años. Fue su primer director, un cargo que mantuvo entre 1976 y 1988, años clave en la historia reciente de España.

En ese tiempo fue un referente ideológico socialdemócrata y aportó a la joven democracia española el sustento de la "información libre y crítica", clave en un sistema democrático que fue apuntalándose paso a paso, tras casi cuatro décadas de dictadura. Pero Cebrián dejó el periodismo y se pasó a la gestión empresarial en Prisa, el imperio mediático creado por la familia Polanco, que se extiende de España a América Latina y del que el rotativo es su buque insignia. Prisa se encuentra fuertemente endeudada, tiene pérdidas desde 2010 y ese año cayó en las garras del fondo de inversión estadounidense Liberty, hoy su principal accionista.

Ahora, El País quiere valerse del ERE y aplicar en los despidos la indemnización mínima de la reforma laboral del gobierno conservador de Mariano Rajoy, una medida que, en su momento, el diario denunció como abusiva e inhumana: 20 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades brutas.

"No podemos seguir viviendo tan bien", dijo Cebrián al anunciar las medidas a los delegados de los trabajadores. Según calculó el comité de empresa del diario –la comisión interna–, a partir de las comunicaciones de Prisa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Cebrián cobró 13 millones de euros en 2011. "Los mayores de 50 años no pueden tener el perfil profesional para el modelo de periódico que queremos tener", agregó Cebrián pocos días antes de cumplir 68 años. Al diario de papel le quedan a lo sumo "tres años, tal vez dos", remató.

"Se acaba una determinada manera de hacer el periódico”, dijo a la agencia dpa, con "tristeza" y "dolor", uno de los periodistas que trabajan en El País desde su nacimiento. El nuevo rumbo hace temer por la calidad del diario. "Hay mucha tensión interna, no tenemos motivaciones para trabajar", señaló otro.

La guerra está abierta. El comité de empresa pidió la renuncia de Javier Moreno, el actual director del diario, a quien acusa de "presionar" y "amenazar" a los redactores que se negaron a firmar sus notas. Ya hubo paros parciales, protestas y el comité de empresa ha reservado legalmente ocho jornadas de aquí al 8 de noviembre, en las que puede llamar a la huelga. Y Cebrián sigue en la mira.

"Decía que estaba salvando el diario, que había un cambio de paradigma. Mentira. Perdió 5000 millones de euros jugando al capitalismo de casino, comprando radios en Miami y teles latinoamericanas que no valían nada", aseguró la periodista y escritora Maruja Torres. "Quería ser un tiburón de Wall Street pero era una sardinita que todo lo hizo mal. Se pulió las ganancias del trabajo de todos nosotros en la aventura del mejor diario de la democracia española", dijo la periodista, que escribe semanalmente en el mismo diario.

Días atrás, Enric González, corresponsal en Jerusalén, decidió irse del diario tras el golpe de timón de Cebrián. "Que más de diez docenas de periodistas sean despedidos de un periódico que baña en oro a sus directivos y derrocha el dinero en estupideces es bastante grave", escribió en la revista Jot Down. "Ahora comparto la opinión universal sobre Cebrián. A mí también me causa horror y una cierta repulsión. Pero prefiero pensar que está enfermo y que la cura a su enfermedad no puede pagarse con dinero. No debe ser, como pensé hace unos años, un simple caso de ludopatía bursátil. Si fuera así, habría recuperado ya la lucidez", sentenció. «

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