Guatemala votó con un general como favorito

Los guatemaltecos permanecían en vilo anoche a la espera de los primeros resultados de las elecciones presidenciales de ayer, que se desarrollaron en general con calma, aunque se registraron algunos incidentes aislados que incluyeron la quema de boletas.
Según las últimas encuestas, el general (R) Otto Pérez Molina, del derechista Partido Patriota (PP), es el amplio favorito, con el 48% de las intenciones de votos, para suceder en el poder al socialdemócrata Alvaro Colom. Pérez Molina, de 60 años, se convertiría en el primer militar en alcanzar las presidencia desde el fin de las dictaduras militares.

Las encuestas situaban en el segundo lugar, con el 18% de las preferencias, al también derechista Manuel Baldizón, un magnate del norteño departamento del Petén.

Tanto Pérez Molina como Baldizón centraron sus campañas en el empleo y la seguridad, dos temas centrales para los guatemaltecos, que viven aterrorizados por el crimen organizado y la delincuencia común. Si ningún candidato alcanza el 50% de los votos, el ballottage se realizará el 6 de noviembre.

Con 45 asesinatos por cada 100.000 habitantes, Guatemala es uno de los países más violentos de la región, según un informe del Banco Mundial. Entre los retos que tendrá el próximo presidente estará combatir al temido cartel de Los Zetas, que opera con impunidad en varias zonas del país. El gobierno de Colom tuvo que declarar el estado de sitio en las provincias de Cobán y el Petén, y enviar al ejército para arrebatarle el control al crimen organizado. Guatemala es uno de los principales puntos de paso de la cocaína sudamericana en su ruta hacia el mercado norteamericano.

Entre los incidentes que alteraron la jornada electoral, una turba de pobladores irrumpió ayer en un centro de votación en el municipio de Xejuyup y quemó las boletas. El Tribunal Supremo Electoral suspendió las elecciones en esa comuna.

Pérez Molina ha buscado distanciarse de la imagen de militar duro con que sus opositores lo presentan. En la campaña de 2007, cuando perdió por escaso margen frente a Colom, el general centró su campaña en ofrecer una estrategia de combate frontal contra la delincuencia.

También Baldizón concentró su propuesta electoral en la seguridad. Prometió reinstalar la pena capital y televisar los fusilamientos. Además, se comprometió a obligar a los empresarios a pagar un salario anual extra.

Baldizón se benefició de la ausencia de la ex primera dama Sandra Torres, que se divorció en abril de Colom para intentar burlar la ley que prohíbe a los parientes del presidente competir por la presidencia. Tras una batalla legal, la justicia vetó a Torres.

Por su parte, Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz y única candidata de izquierda, llegó a las elecciones sin posibilidades, según los sondeos.

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