En las guardias ya atienden al triple de intoxicados por paco

El paco, o pasta base, es una de las drogas más adictivas y perjudiciales. Claramente vinculada a la pobreza y la marginalidad, en los últimos años empezó a dañar a jóvenes de estratos sociales no tan bajos. Y según un estudio del Gobierno porteño, el año pasado se triplicaron los casos atendidos en las guardias de los hospitales por consumo de paco.
Los datos surgen de un informe elaborado por el Observatorio de Adicciones, que depende del Ministerio de Desarrollo Social porteño. Tomaron como testigos las guardias de cuatro hospitales: Penna, Piñero, Alvarez y Santojanni. Así detectaron que un 14% de las atenciones eran a personas que habían sufrido algún problema de salud por consumo de drogas, desde accidentes viales o laborales hasta sobredosis.

Pero puntualmente sobre el paco, encontraron que, durante el año pasado, el 2,9% de los atendidos lo habían consumido al menos hasta seis horas antes de llegar al hospital. En 2008 la cifra había sido del 0,9%. Con este salto, el paco ya se convirtió en la segunda droga que más gente manda al hospital, después del alcohol (presente en el 9,7% de los casos).

El hospital que más casos recibió (un 5,9%) fue el Piñero. Y no parece casual, ya que es el centro de salud que recibe a la población de la villa 1.11.14, una de las más grandes de la Ciudad.

Es que al paco lo consumen principalmente los pobres, sobre todo a los varones de menos de 18 años, de los cuales un tercio llega al tratamiento por orden judicial. ¿Por qué? Es un droga de elaboración casera y barata: una bolsa cuesta entre $ 2 y $ 10. Claro que, como su efecto dura unos pocos minutos, a medida que la adicción avanza los chicos terminan fumando 10 a 15 dosis por día, y muchas más si también consumen alcohol (lo que más comúnmente sucede, ya que un 75% de los adictos al paco consumen también otras drogas). Así, muchos chicos terminan robando, incluso a sus propias familias, lo que acentúa la marginación.

A esto se suma otro problema: la reincidencia. Roberto Canay, director del Observatorio de Adicciones, explicó que "con los mayores de edad las posibilidades de éxito de los tratamientos de desintoxicación son mejores. Pero con los chicos cuesta más, suelen volver a consumir".

¿Por qué creció la cantidad de casos atendidos en las guardias? Para la ministra de Desarrollo Social, María Eugenia Vidal, "la cuestión del paco es parte de la problemática general del crecimiento de las adicciones, que viene de hace años y tiene que ver con que el consumo se fue naturalizando y que muchos chicos no tienen proyectos de vida ni núcleos familiares que los contengan".

Pero el paco ya no es solamente una adicción de los pobres. La licenciada Mercedes Aranguren, presidenta de la Fundación Convivir (que tiene a 45 personas en recuperación), aseguró: "en los últimos años empezamos a ver más casos de chicos que consumen paco pero que no son de estratos sociales tan bajos. En general empiezan consumiendo alcohol u otra droga, no reciben una buena contención de parte de su familia y así empiezan a marginalizarse cada vez más, hasta que caen en el paco. Por eso es clave que la familia detecte tempranamente los primeros síntomas y que no dude en buscar ayuda sin perder tiempo".

Mientras tanto, el Estado se ve obligado a atender a cada vez más gente. La primera medida concreta contra el paco la tomó el ex jefe de Gobierno Jorge Telerman, cuando creó la Casa del Paco, en Flores. Pero en el actual Gobierno porteño aseguraron que, cuando asumieron en 2007, sólo había cuatro pacientes y 60 empleados. Hoy, allí atienden a 20 chicos.

En 2007, la Ciudad terminó atendiendo a 220 pacientes. En 2008 subieron a 302. Y el año pasado aumentaron a 1.000. "Estamos trabajando en la prevención, con siete centros donde organizamos talleres para escuelas y organizaciones sociales, y en la atención integral. El objetivo es llegar este año a los 1.500 pacientes", aseguró la ministra Vidal.

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