La Guardia del Hospital, en estado de alerta por los hechos de violencia

Sufren violencia verbal y, en alguna ocasión, han recibido empujones. Aseguran que el grave hecho sucedido en la localidad de Moreno no es más que el reflejo de una violencia social que repercute en el ámbito de la salud.

Fernanda Alvarez

"Ojito con lo que le ponés, eh..., no le vas a dar antibiótico". "Hacele una tomografía o no le pensás hacer nada más que preguntas...". "¡Tanto necesitan preguntar, por qué tardaron tanto...!". Las frases suenan y se escuchan con cada vez más frecuencia en la guardia del Hospital o en las ambulancias que salen a atender una emergencia, mientras en la sala de espera la secretaria se defiende de las quejas de un paciente impaciente tras un vidrio blindado, o un agente de seguridad intercede para calmar a una esposa que grita por la larga espera para atender a su esposo. Las escenas de violencia se viven muy a menudo en la Guardia del Hospital Municipal "Dr. Héctor Cura" olavarriense, tanto dentro como fuera de la pared que divide la atención médica, y preocupa a los profesionales de la salud que reciben agresiones en forma constante.

El salvaje episodio ocurrido el domingo por la noche en la localidad de Moreno (ver aparte) reavivó temores latentes y puso en alerta a los médicos y enfermeros que reciben desde una persona con neumonía hasta un accidentado grave, o desde una mujer golpeada a un anciano que hace tres días tiene fiebre y no fue a su médico de cabecera. ¿Cómo frenar los hechos de violencia en una sociedad donde predomina el insulto sobre la palabra? Las cámaras y la seguridad ayudan, ¿pero alcanzan? "El problema trasciende el ámbito de la salud, entonces no lo podemos enfrentar como una cuestión de salud únicamente", analiza Iván Recabarren, titular de la Asociación de Profesionales de la Salud.

Los médicos comentan en forma coloquial que la Guardia "se está poniendo pesada" y lo corroboran con las experiencias cotidianas: ambulancias que fueron apedreadas, lugares adonde sólo se acude si es con acompañamiento policial, gritos exigiendo atención más rápida e insultos cuando la telefonista interroga sobre los motivos de la urgencia.

La violencia se ve en las palabras, los gestos y a veces hasta en la manos. ¿Hay posibilidad de frenarla?

Con cámaras y seguridad

En la guardia del Hospital hay cámaras que chequean el movimiento, hay un vidrio blindado, hay personal policial y seguridad privada. Y todo eso es resultado de hechos violentos que debieron enfrentar, tanto dentro como fuera de la atención médica. La jefa del Servicio, Dra. Alicia Messina, confirmó que "en los últimos años hay más violencia. En la Guardia, la prioridad la tiene la emergencia, entonces a veces la gente se enoja porque tardan en atender a un señor que viene con fiebre, que ya la tiene desde hace cuatro días, pero que viene acá porque no encontró a su médico. Y recriminan si alguien que llegó después ingresa antes, pero nadie sabe que adentro seguro estamos con pacientes más urgentes".

"Nosotros recibimos agresiones de varios tipos", agregó la Dra. Silvia De la Torre. Y en muchos lugares la salud está muy politizada, entonces la gente exige cosas a los médicos de guardia que no son inherentes a nosotros".

Dentro del amplio pasillo y en cada box se viven situaciones difíciles y diferentes cada día. "Por protocolo, los pacientes adictos hacen período de desintoxicación acá, el paciente psiquiátrico también llega acá y muchas veces son agresivos por su patología. Después están los que son así por el contexto social. Nos ha pasado de tener que poner camillas bien separadas de personas que se pelearon afuera y llegan los dos juntos", relata la Dra. Alicia Messina. La similitud con el caso de Moreno es evidente.

También saben que a determinados puntos de la ciudad no acude la ambulancia si no es con personal policial. El motivo es claro: "Han tirado piedras a la ambulancia, han corrido a médicos con cuchillos", enumera. Las atenciones urgentes han terminado con un olvido muy particular en el vehículo que traslada pacientes: alguna faca que cayó del bolsillo de la persona asistida.

"Me preocupa como sociedad el hecho de restringir la ciudad a cinco cuadras alrededor del arroyo. Sabemos por cuentos de nuestras compañeras que a veces no se animan a mandar a su nene al almacén del barrio porque saben que en tal o cual lugar hay droga. Hay que ver al sistema de salud -y a la seguridad- con una visión integradora. Porque no queremos marcar zonas oscuras en nuestra propia ciudad. Pero si no se frenan estos hechos, acá o en las salas periféricas también pueden suceder hechos como el de Moreno", asegura Iván Recabarren.

"No nos debemos acostumbrar a no entrar a un lugar sin seguridad. Ni buscamos señalar con el dedo a nadie, buscamos que eso no suceda". En este sentido, agregó que el análisis socioeconómico debe estar presente, más que nunca. Porque "por más cámaras que pongas, no va a ser suficiente. El director del Hospital de Moreno dijo que 'no vamos a tener 20 gendarmes vigilando al hospital, porque no es un aeropuerto ni un banco'. El hospital es de todos, trabajamos para la comunidad, es un servicio de todos. Y la persona que viene, agrede y rompe las instalaciones se lo hace a sí mismo. Por eso no podemos exagerar con la solicitud de más vigilancia", remarca el médico.

Los primeros en llegar

Silvia de la Torre asevera que la carrera médica la habilita a "saber sobre determinadas cosas. Yo tengo conocimiento de cosas que por ahí otros no saben, entonces yo decido cómo hago el interrogatorio del paciente, qué estudios complementarios le pido, y muchas veces nos vemos obligados a realizar estudios de alta complejidad por la exigencia de la gente. Me dicen 'quiero que me hagas resonancia de cuerpo entero, tomografía, etc.' o el típico comentario de 'acá la gente se muere y ustedes no hacen nada'. Entonces ante esa situación, uno ya no se desempeña con tranquilidad en su trabajo como corresponde", cuenta la médica que se desempeña en el ámbito de la salud desde 1996.

Las situaciones de violencia que vive son varias: desde domicilios a los que acuden por riñas y terminan siendo amenazados hasta los maltratos telefónicos. "Si hay dos llamados, tenemos que priorizar y hacer un interrogatorio, pero la gente te dice para qué preguntan tanto". Es que una de las quejas más frecuentes es la tardanza de la ambulancia. Los médicos se defienden y aseguran que es necesario saber adónde y por qué motivos van.

El temor está latente. Saben que en la Guardia son los primeros en poner el cuerpo para atender al paciente y su entorno. Y se encuentran con situaciones cada vez más complejas. "Uno debe decir lo que está pasando, es como que no sabés qué es lo que puede pasar", coinciden varios médicos de la Guardia, quienes subrayan que "aunque tengamos más lugar en el lugar nuevo que están construyendo, si no tenemos más médicos, más de cuatro pacientes a la vez no podés atender", remarcan otros profesionales.

A la Guardia del Hospital llega la gran mayoría de la población. Y las agresiones "vienen de todos lados. Hay mucha violencia de género, y la traen a veces los propios maridos, de clases sociales acomodadas", aseguran los profesionales. "La violencia no es una cuestión de clases sociales. El que más y el que menos tiene te insulta y te grita como si nada".

Pero vuelven. Y lo hacen porque "aunque tengan que esperar, encuentran su problema de salud resuelto", asegura la Dra. de la Torre. "Yo también me siento agredida cuando por los medios nos menosprecian y nadie nos defiende. Quiero reivindicar a todos los que trabajamos acá porque somos un equipo", dice señalando el lugar que la ve durante largas horas. "No digo que no nos podamos equivocar, pero la mayoría de las veces hacemos las cosas bien y salvamos a la gente. Y eso no sale en ningún lado".

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