Guantánamo, la pesadilla de Obama, cumplió diez años

Durante su campaña, prometió cerrar la criticada prisión en suelo cubano

WASHINGTON.- Cumple diez años y todo indica que cumplirá más. La cárcel de seguridad de Guantánamo, el penal más famoso y más denostado de este país , alcanzó ayer los diez años de funcionamiento, como un claro desmentido de las promesas de cierre que hizo el presidente Barack Obama durante su campaña en 2008.

Todo empezó hace diez años, con la guerra "contra el terror" y la invasión a Afganistán del presidente George Bush. Aunque no se supo de inmediato, por aquel entonces, un avión militar depositó 20 detenidos en la base que Estados Unidos posee en la isla de Cuba. Habían llegado sin proceso, sospechados de ser terroristas talibanes.

Ese fue el comienzo. Con el tiempo, y entre acusaciones de torturas y maltratos, más de 800 presos pasaron por el penal de la triste fama. Por lo menos ocho de ellos perdieron la vida, de acuerdo con informes de organizaciones defensoras de los derechos humanos.

"Algunos se suicidaron, al ahorcarse con sus ropas de cama", admitió en su momento el gobierno norteamericano.

Durante su campaña, Obama aseguró que cerraría Guantánamo. Ratificó la decisión apenas llegó a la presidencia. En efecto, el 22 de enero, a los dos días de arrancar su mandato, firmó un decreto presidencial que obligaba a cerrar en "no más de un año" el penal ubicado en la base naval que Estados Unidos abrió en Cuba en 1903.

La decisión, presentada con un discurso en el que habló de volver a los "valores morales" de los Estados Unidos, le valió una pública disputa con el ex vicepresidente Dick Cheney, que sostuvo que el cierre era "peligroso para la seguridad" del país y que Obama era un "ingenuo".

Pasado el tiempo, el penal sigue abierto. Hoy aloja a 171 internos, de acuerdo con cifras oficiales, y pese a que la Casa Blanca ratificó días atrás su intención de cerrarlo el gobierno demócrata no lo ha hecho todavía.

Más bien al contrario, adoptó medidas que complicarían aún más su cierre. Entre ellas, una poda presupuestaria que limitaría el uso de fondos con ese fin, así como la reinstalación de tribunales militares en su sede.

"Ahora tendremos Guantánamo para siempre, amparado por ley", sostuvo Andrea Prasow, de Human Rights Watch (HRW), una de las entidades que ayer protestaron contra la continuidad de la prisión.

También la Unión Europea (UE) hizo saber su descontento con un comunicado formal, mientras que varias organizaciones de derechos humanos protestaron ayer frente a la Casa Blanca. "Esto es una vergüenza", decían los carteles. La manifestación incluyó el uso de los uniformes anaranjados que suelen usar los reclusos.

"Es penoso que un país que se jacta de tener uno de los sistemas jurídicos más garantistas del mundo ampare, al mismo tiempo, este tipo de barbaridades", señaló el director de asistencia jurídica de Amnistía Internacional (AI), Geneve Mantri.

Uno de los problemas con los que tropezó Obama fue la relocalización de los internos y las dificultades, en ese sentido, para lograr que terceros países aceptaran recibir a algunos de ellos. Hasta ahora, sólo 40 pudieron ser relocalizados con ese mecanismo, de acuerdo con cifras oficiales, y sólo luego de intensas negociaciones diplomáticas.

También la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en esta capital, se pronunció en contra del penal y reclamó que Estados Unidos "determine la legalidad de la privación de libertad" de los reclusos así como "la investigación y castigo efectivo de todos los actos de tortura, inhumanos o degradantes cometidos" contra ellos.

La CIDH pidió, una vez más, que se le permita ingresar para una visita de "inspección" en el penal, a poco más de 100 kilómetros de La Habana..

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