El grupo Ayuda Aborigen Argentina viajó a Chaco a llevar ropa, medicamentos y alimentos

El grupo Ayuda Aborigen Argentina viajó a Chaco a llevar ropa, medicamentos y alimentos
Alberto Luis Vadillo vive en la ciudad de 9 de Julio y hace 15 años inició sus tareas de colaboración con los aborígenes, luego de realizar tres viajes para una fundación de Lomas de Zamora en la que su hija se desempeñaba como voluntaria.
Como los transportes pedían cifras que la fundación no podía pagar, Alberto se ofreció desinteresadamente a efectuar el traslado desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al departamento Rivadavia, en la provincia de Salta.

Allí, conmovido por la situación, inició sus campañas solidarias. En un primer momento, organizó colectas en 9 de Julio. Luego las extendió a ciudades y localidades vecinas y más tarde, a través de las redes sociales y en compañía de su hijo, las amplió a todo el país. A lo largo de estos años, Alberto realizó decenas de viajes (alrededor de tres por año) hacia el noroeste, para llevar mercadería, alimentos, ropa, medicamentos, equipamiento para escuelas, entre otras muchas cosas. Es para destacar que, una vez reunido el material en las distintas ciudades o localidades, Alberto viaja hacia esos destinos, para hacerse de dichos elementos y llevarlos hacia 9 de Julio.

Desde allí, y acompañado por un ómnibus con entusiastas acompañantes de toda la Argentina –tradición iniciada en 2007–, emprende sus viajes hacia el noroeste. A lo largo de los años, se negó a recibir subsidios o ayudas de gobiernos, ya que no quiso mezclar sus acciones solidarias con cuestiones políticas. Asimismo, durante casi una década realizó sus colectas y viajes sin mayor difusión mediática que la de los medios locales de 9 de Julio. No obstante, a partir de 2007, su quehacer tomó notoriedad, ya que en uno de sus viajes se sumó el periodista Mariano Cena, de la Agencia Télam, quien describió todo el periplo efectuado. Entonces se hicieron eco diarios de amplio alcance, canales de televisión y las radios. Fue entonces que Ayuda Aborigen tomó otro impulso: un impulso que no se detiene ni deja de sumar una fuerza solidaria incontenible.

La colaboración de los juninenses

Los juninenses también están presentes en esta cruzada organizada por Vadillo y es así que, días pasados, partieron para Chaco con una nueva carga de mercadería para los más necesitados.

Una de las integrantes del grupo local dialogó con LA VERDAD y expresó que “luego de postergar el viaje dos veces a causa de las incesantes lluvias en Chaco, el 20 de septiembre pasado junto al grupo Ayuda Aborigen Argentina emprendimos un nuevo viaje. Desde Junín, viajamos ocho personas en representación del grupo. Luego de 21 horas de viaje, llegamos a destino, Presidencia de La Plaza, y arribamos a un hospital que era destinatario de parte de la ayuda que llevaban. Allí nos informaron que minutos antes habían tenido que ir a comprar algodón, de su propio bolsillo, para hacerle curaciones a una nena que lo necesitaba ya que no tenían insumos. Allí descargamos todo tipo de medicamentos y demás elementos, además de dos sillas de rueda, un andador ortopédico y un generador eléctrico”.

Luego, siguió contando que “de allí nos trasladamos hacia una escuela que sería nuestro lugar de residencia, donde nos esperaban los niños que asisten a la misma, acompañados de sus familias. Allí pudimos relacionarnos con ellos y compartir juegos y risas, además de la cena. Al día siguiente, luego de descargar las donaciones destinadas a la escuela, en las que se encontraban agua, alimentos, una cocina y un dispenser de agua fría y caliente, 5 maquinas de coser, telas y agujas, emprendimos el camino hacia otra escuela. Allí también nos esperaban con ansias muchísimos niños y familias. Armamos un inflable donde podían jugar los chicos y, apenas estuvo todo listo, comenzó el Camión Circo donde todos los “ayudantes” se disfrazan de payasos y hacen un espectáculo para los asistentes, que también cuenta con un show de magia y la presencia de personajes conocidos por los niños. Las sonrisas se contagian e iluminan el lugar de manera inmediata. Al terminar esto, se disponen dos filas, en una madres y en otra niños, para que todos reciban por igual alimentos y ropa, por una parte, y juguetes por la otra. La escuela también recibió agua, bicicletas, libros y útiles. Los agradecimientos y bendiciones no se hacen esperar, de ambas partes por igual”.

Luego de despedirse, el camión se dirigió a una nueva escuela donde los esperaban con facturas caseras, más muestras de cariño y aprecio a la ayuda que tanto necesitan.

“En ese lugar volvimos a descargar agua, alimentos, útiles y juguetes a los niños que estaban allí. De regreso a donde pasaríamos la noche, hicimos una escala en un pequeño paraje donde había 4 ranchitos, levantados con barro y ramas. El agua que tenían para tomar estaba en un fuentón, fruto de las últimas lluvias. Los niños, con las miradas bajas y los pies descalzos, aceptaban los juguetes que les llevaban. Pasamos la última noche en la escuela y al despertar, los niños ya estaban esperando ansiosos. Volvimos a armar el Camión Circo y los payasos, mago y demás personajes volvieron a dar su función. Las risas enormes y el asombro se repitieron, siempre llenando el corazón de cada uno. Descargamos nuevamente alimentos, agua, útiles y juguetes. Luego de almorzar todos juntos, la despedida se produjo entre lágrimas, abrazos infinitos y un hasta pronto eterno”, relató la ayudante.

Ayuda Aborigen Junín agradece las donaciones que hicieron posible este viaje y renueva su pedido, para que estas acciones puedan seguir repitiéndose y seguir ayudando a los hermanos aborígenes del norte de nuestro país, que tanto lo necesitan.

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