Ese parece ser el pronóstico para el rubro pesquero, desde diferentes ángulos. Hay problemas de rentabilidad en las empresas; hay amenazas de huelga si los aumentos salariales no alcanzan un piso alto; hay un puerto en que los barcos corren riesgo de encallar. De a uno o todos juntos, hay que apurarse a resolver los problemas.
Días pasados, las principales cámaras del rubro reclamaron urgentes medidas estatales para evitar la quiebra de más compañías. La Cámara de la Industria Pesquera Argentina (CAIPA) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) advirtieron que muchas de sus empresas "se encuentran sumergidas en una clara y definitiva situación de quebranto", y pidieron una urgente y sustancial ayuda para evitar que se profundice la crisis económica y financiera que golpea al sector. Sobre el punto conversamos con Oscar Fortunato, una de las personas más versadas en el tema tanto desde la función pública como la privada, lo que otorga una perspectiva más amplia que la media.
Noticias & Protagonistas: Hay un consorcio portuario que afirma que se está trabajando a full, que estaba entrando un portacontenedores, pero lo cierto es que estuvo plantado afuera tres días porque no podía entrar a puerto, y de eso nada se dijo.
Oscar Fortunato: Yo leí la noticia y tengo una idea clara: si es noticia que una gallina puso un huevo, o que una operación de apéndice se hizo bien, estamos mal. Si usted me habla de una usina nuclear nueva, o un trasplante de cara, en fin... Es lo mejor que pudo decir, porque si hoy tenemos que pensar que es noticia que entra un petrolero de apenas 100 metros, no un superpetrolero tanque, si eso es noticia, algo no funciona.
N&P: ¿Por qué hay tantos barcos de la flota pesquera parados? ¿Son las restricciones a la pesca, el precio internacional que hace difícil competir, qué cree usted?
OF: Primero, que estamos en una etapa en la que los barcos, hasta fines de enero, habitualmente están en puerto; recién ahí salen. También es cierto que ahora hay más que de costumbre. Hay un dato puntual y objetivo: la semana pasada hubo entre 8 y 10 barcos que pescaban fresco y no pudieron descargar por falta de compradores. No sólo faltan, sino que por los precios que pueden pagar prefieren comprarlos a pescadores independientes, o a valores que no son rentables para el barco. La renta de las pesqueras está muy afectada.
N&P: El armador pone el barco, sale al mar, pesca, ¿y usted dice que el producto no tiene valor de venta?
OF: No el que pretende el armador para cubrir los costos. Acá el tema lo manejan dos grupos independientes, porque uno tiene los barcos y el otro tiene la planta de procesado. Esto hace que cada uno tenga que tener un precio rentable. Pero también es cierto que hoy o mañana tendrá que vender a lo que dicte el mercado porque no lo puede dejar a bordo. El otro problema es que si bien hay muchas empresas que pararon en enero porque tenían planes de reparación, alargaron sus procesos porque si no hay plata no se pueden pagar.
N&P: ¿Qué es lo que ocurre? Porque se habla de quitar el subsidio al gasoil y a la vez la pesca busca más rentabilidad, algo que esa medida perjudicará aún más.
OF: Cuando conseguimos reducir 4% los derechos de exportación, después de muchas reuniones y debates, a la semana el gasoil aumentó dos veces, y esos dos aumentos se consumieron inmediatamente. Lo que nosotros decimos es que precisamos que la reducción continúe un año más, y extenderla a todos los productos. Ahora está en algunos como la merluza, langostino y calamar, pero es necesario extenderla al resto de toda la actividad pesquera. No a los que no tienen elaboración importante, como el pescado entero, pero sí a los que la tienen como filetes, calamares elaborados y muchos otros. Y además pedimos un reintegro de exportaciones, algo autorizado por la Organización Mundial del Comercio, en función del grado de elaboración del producto; no es subsidio, es una devolución de impuestos.
Tormenta salarial
El presidente de CAIPA, Gabriel Quercicia, y su par de CEPA, Oscar Fortunato, consideraron esencial que el Estado intervenga rápidamente ya que tras haber soportado un extenso período de graves inconvenientes, el sector privado ya no dispone de herramientas que permitan evitar su propio colapso.
Nuestro entrevistado aporta datos concretos: “Analizando los cuadros de costos vemos que el gasoil, de junio a diciembre, aumentó 43%. No hay ningún producto internacional que haya aumentado así; al contrario, bajaron. Recuerden además que un buque necesita entre 4.000 y 9.000 litros de gasoil para operar. Es insostenible”. Sin decirlo él, podemos aportar que hubo otros insumos como el cartón y el polietileno que también sufrieron aumentos significativos, a los que se suman subas de entre el 500% y el 600% en los servicios del Estado.
Por otra parte, es cierto que se viene un frente de tormenta salarial. El 28 de febrero caduca el acuerdo alcanzado entre las partes en abril pasado. Los gremios ya avisaron que, al igual que en el 2011, todos juntos estarán en la mesa de negociaciones; pero también mostraron las uñas: “Creemos oportuno advertir a la opinión pública que se está fomentando desde el sector patronal un ambiente de tensión, un clima inapropiado para desarrollar la discusión salarial que se avecina”, remarcaron en un comunicado que lleva la firma de Cristina Ledesma, titular del SOIP, y Walter Castro, autoridad máxima del Sindicato de Obreros Navales.

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