Por: Osvaldo Pepe.Escribo por el caso de mi sobrino, el hijo mayor de mi hermana y espero que Clarín nos pueda dar una mano en la difusión de la campaña solidaria que estamos llevando adelante en Daireaux, provincia de Buenos Aires, “mi pueblo”.
Se imaginarán que cualquiera que sepa lo que es ser padre tocaría hasta la última puerta si supiera que tiene una oportunidad. Y en eso anda toda nuestra familia y la comunidad de Daireaux: golpeando una nueva puerta. Ya iniciamos una campaña solidaria a través de Facebook, en el grupo “Todos por Ramiro”; tenemos dos cuentas bancarias y estamos juntando tapitas que luego son vendidas a una distribuidora para recolectar fondos. El costo del tratamiento es de US$ 30.000, sin contar los gastos de traslados, viajes y hospedaje durante el mes que duraría el tratamiento.
Todo se está haciendo con suma transparencia. Existe una comisión que se ocupa de llevar adelante los eventos organizados y dar a conocer el dinero recaudado: ya tenemos $ 70.000 y necesitamos llegar con la totalidad del dinero antes del 2 de mayo, fecha prevista para estar en China e iniciar el tratamiento.
Marisol Pérez
sol1551@hotmail.com
PD: Cuenta del Banco Nación Ramiro Cufré: 2370182139 Suc. 1653 CBU: 01102378-30023701821397. Cuenta de Banco Provincia Suc. 6824 (Daireaux): 502437/4 begin_of_the_skype_highlighting 502437/4 end_of_the_skype_highlighting caja de ahorro en pesos. Información de la campaña solidaria; grupo de Facebook “Todos por Ramiro”. Si deseas colaborar con tapitas de todo tipo y color, contactame a mi e-mail.
El comentario
Millones de risas a su lado
A Ramiro la vida le puso por delante desafíos más intensos y difíciles que al común de los nenes. Y él, de a poco, fue sumando avances en su lucha contra la adversidad. Ahora necesita fortalecerlos. Y no depende sólo de su fuerza de voluntad, que le sobra. Ni del amor incondicional de los suyos, mamá Claudia, papá Cesar y su hermanita Camila, de 8 años. Además de primas, tíos y tías que lo adoran, como la autora de esta carta.
Ramiro fue al mismo jardín en el que estudiaron su mamá y sus tíos. Y allí lo aceptaron, en el primero de los gestos de solidaridad que recibió en su vida. Acompañado de una terapeuta supo lo que es la vida en común con otros chiquitos de su edad: el jardín dio con él una fuerte señal en favor de la conciencia social de inclusión para chicos con capacidades diferentes.
Miremos por un momento la foto que ilustra esta página, una botella arrojada al mar de las solidaridades argentinas. Sabemos que son aguas generosas y esta es una buena ocasión para demostrarlo. Esa carcajada de Ramiro contagia, es una vida que estalla. Vamos a multiplicarla, de acá hasta la China. Hay que golpear más puertas, todas las que se pongan delante. Para que esa risotada se vuelva millones de risas a su alrededor.
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