Un grito rojo para salir de la zona roja

Un grito rojo para salir de la zona roja

Independiente logró un triunfo clave que le permite salir de la zona del descenso por primera vez en el torneo. De esta forma bajó a San Lorenzo, que juega hoy en Mendoza.

La trama del partido estaba clarita desde temprano. Ante tanta paridad, solamente se podría romper la igualdad con un error o un acierto en el aprovechamiento de una pelota detenida. Por eso, cuando voló el centro de Mancuello que cabeceó Velázquez para acomodarla contra un palo, Avellaneda cantó victoria e Independiente se escapó de la zona del descenso y al mismo tiempo hundió a San Lorenzo por primera vez en el campeonato.

Si no hubiera sido por esas dos situaciones claras de gol que aparecieron sobre el cierre, el primer tiempo en La Paternal fue el claro ejemplo de lo que semanalmente sucede en el fútbol argentinos: partidos de escasas llegadas, casi todo el desarrollo sucede en espacios reducidos y, en definitiva, encuentros que suceden en un marco de clarísima paridad.

Además, la historia que certifica que la cancha de Argentinos es un reducto complicado para el Tolo Gallego y su equipo más los inconvenientes que no puede disimular Argentinos como local, ya que apenas ha ganado un encuentro en el torneo Inicial.

Entre bostezos y fastidio se extinguía la primera etapa cuando aparecieron las situaciones. Figueroa arrancó desde la izquierda hacia adentro, pasó entre tres rivales y resolvió por debajo de Navarro pero desviado. A continuación, un hermoso centro de Rosales aterrizó en la cabeza de Farías, quien asistió a Vargas, que luego de dormirla con el pecho definió cruzado y a centímetros de un palo.

El último detalle para tener en cuenta que ni siquiera se sacaron ventajas desde los esquemas tácticos, ya que el 4-4-2 los emparejó también para que ninguno de los dos pudiera evadirse de la mediocridad.

Cuando Anangonó le perdonó la vida al visitante, definiendo con zurda pero sin apuntar al segundo palo, Argentinos, que tiene graves inconvenientes para convertir, anunció que difícilmente cosecharía algo más que un punto.

Por el mismo rumbo analítico, cuando el equipo de Gallego hizo la diferencia con el cabezazo de Velázquez, el Rojo se sintió lo suficientemente seguro como para que los tres puntos tan vitales no se les escaparan de la manos.

Porque este equipo, desde que Gallego le metió mano, ganó en serenidad de visitante para hacer lo que haga falta y del modo que sea necesario.

Desde el 1-0 en adelante, Battión se estacionó bien cerca de la última línea de cuatro como para ser un seguro de ese cuarteto que defiende a Navarro. Zapata y Vargas se acomodaron cerca del ex mediocampistas de Banfield como para tener un primer pase seguro. Encima, los marcadores de punta, Vallés y Morel Rodríguez pasaron poco y nada al ataque, entendiendo que la prioridad era no ofrecer huecos por los costados.

Ganó Independiente y ahora respira de otro modo. Práctico y efectivo, se juntó con una victoria que pinta para ser una bisagra de frente a lo que viene. Porque ahora sí le queda por demostrar qué es capaz de alcanzar este grupo que ya logró sacarse del cuello una cuerda que lo asfixiaba. Y Américo Rubén Gallego tiene mucho que ver en esta nueva realidad.

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