Declaró Antonella Veneciano, la joven que viajaba en el auto de Oscar Avendaño junto a Jessica. Su testimonio estuvo plagado de contradicciones. El encargado de periciar el arma afirmó que una escopeta “12/70 con cualquier cartucho, es mortal para una persona.”
Con gran expectativa en la sala se esperaba el testimonio de Antonella Veneciano, la joven que viajaba en el auto de Oscar Avendaño junto a Migliavacca el 24 de marzo de 2010.
A lo largo de su relato, Antonella Veneciano incurrió en reiteradas contradicciones que fueron marcadas por los abogados de las víctimas, la fiscal Susana Alonso y hasta por el propio juez Héctor Torrens.
“Por ahí le grite: mátalo, mátalo, pero no lo recuerdo” dijo la joven y se quejó por la declaración que le tomaron en la Comisaría al momento del hecho porque, según la propia Veneciano, ella estaba alcoholizada.
Sin embargo, el interrogatorio no estaba basado en esa declaración sino en los dichos vertidos por la testigo dos meses después, en sede de la Fiscalía y que, seguidamente, dijo no recordar. Por tal motivo, la fiscal Susana Alonso, pidió que se incorporen por lectura, las contradicciones en las que incurrió la testigo.
Veneciano alegó que la noche del fatal episodio los jóvenes estaban alcoholizados y que Avendaño se puso nervioso. Que le contó al imputado que le habían pegado en el boliche “Mister X” aunque no recordaba quien la había agredido. También reveló que intercambiaron insultos con Maximiliano Urrutia.
Cuando le preguntaron por el arma del homicidio, la joven señaló que no recordaba si la llevaba Urrutia o Avendaño, ni quien la disparó. Luego añadió que bajó del auto para que dejaran de pelear, y contradictoriamente, aseguró no recordar ni el arma ni el cuchillo.
La testigo tampoco recordó las palabras de Avendaño cuando éste subió a su auto, luego de provocar el disparo: “yo le avisé que estaba herida –Jessica- pero no recuerdo que Avendaño haya dicho la maté o que hice” expresó.
Además este martes, en primer término declaró Mariano Esteban Amado, gerente de la empresa de caudales “Brinks”, donde trabajaba Oscar Abel Avendaño.
El testigo reveló que en la empresa es habitual la utilización de armas, entre ellas revólveres 38 y 9 milímetros así como el uso de escopetas 12/70 Maverick y Winchester –similar a la utilizada en el crimen- y dijo que todas están registradas a nombre de la empresa. También informó que la compañía realizaba capacitaciones al personal para uso de armas unas dos veces al año.
Al ser consultado sobre la escopeta usada en el homicidio, dijo que esta no pertenecía a la empresa. Sin embargo, reconoció un faltante de munición en su local, pero no pudo asegurar que Avendaño se la haya llevado y añadió que tampoco hizo denuncia del hecho.
Amado caracterizó a Oscar Abel Avendaño como una persona “irresponsable” en el ámbito laboral, con la que nunca tuvo “feeling” y que evidenciaba problemas con la autoridad, aunque sin ejercer violencia. Agregó que siempre lo veía tenso y que no podía calificarlo como un buen empleado.
Posteriormente brindó su testimonio, Oscar Alfredo López, empleado de Kronos Ingeniería y quien en el momento del crimen se encontraba lavando el frente de la Ex Escuela Normal.
López vio el choque protagonizado por Urrutia en Lamadrid y Belgrano y más tarde escuchó un disparo. Luego observó al automóvil Volkswagen Gol de Avendaño irse del lugar a gran velocidad.
Al ser consultado sobre la escena del crimen, reconoció algunos elementos como el cuchillo, la mancha de sangre y el mango de un cricket, pero dijo no haber visto el cartucho en el piso.
También declararon en la segunda jornada, Daniel Urdampilleta y Maria Irupé Falabella, un matrimonio que al momento del homicidio vivía en el edificio ubicado en Belgrano y Lamadrid.
Urdampilleta afirmó que primero escuchó el choque en la esquina y miró por la ventana, pero al percatarse de que no había pasado nada se volvió a dormir. Minutos más tarde, oyó un estruendo. Levantó la persiana y reconoció a una persona con un arma. Escuchó gritos y al bajar observó a Maximiliano Urrutia llorando.
Su esposa, describió una escena similar y agregó que escuchó a una persona pedir ayuda.
Otro testimonio relevante del martes en el Juzgado Correccional 2 de Azul fue el de la doctora Claudia Elizaga, psiquiatra de Oscar Avendaño.
Oscar Abel Avendaño no puede contener el llanto.
Adelante su abogado el ex fiscal Francisco Tourné.
La profesional contó que comenzó a atender al acusado en abril de 2010, luego de ocurrido el fatal episodio. Describió a Avendaño como una persona con muchos traumas e intenciones suicidas. Dijo que el imputado sufría pesadillas, no podía dormir y que mantenía un contacto social aislado.
Marcelo Ruiz Galeano, perito balístico, fue el encargado de periciar al arma del homicidio, los elementos recogidos en la escena del crimen y en el cuerpo de Jessica.
En su declaración, reveló que el arma tenía cartuchos cargados con sal y con postas de plomo. Dijo que la escopeta estaba apta para el uso y que la misma fue sometida a diversas pruebas, golpeándola en varias posiciones y dejó un dato significativo: el arma solo se disparó cuando fue jalada del gatillo.
Los cartuchos con postas tenían nueve perdigones y un sistema “Full Choke” que al disparar viajan juntas y producen un efecto equivalente a nueve balazos: “con una 12/70 con cualquier cartucho, es mortal para una persona” sentenció el perito.
También declararon tres testigos de la defensa, todos compañeros de trabajo del acusado. Sergio Calzoni, Guillermo Hoffman y Reinaldo Migliorini coincidieron en calificar como una buena persona al imputado.
Hoffman agregó que Avendaño era una persona idónea para utilizar un arma de fuego y Migliorini argumentó que “si trabajaba en una empresa de caudales estaba capacitado para usar un arma”.
Por último, se presentó a declarar Marcos Zabaletta, el chofer de la camioneta de panadería que chocó con Urrutia en Belgrano y Lamadrid. Su testimonio no arrojó datos relevantes para el caso.

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