Tras los violentos enfrentamientos durante la primera huelga general que soportó el premier conservador Antonis Samaras, la coalición de gobierno griego acordó ayer solicitar a la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI) una prórroga de dos años en el plazo de aplicación del nuevo plan de ajuste.
El gobierno espera tener listas las medidas a tiempo para el encuentro de ministros de Finanzas de la Eurozona del 8 de octubre, en el que se decidirá si se concede o no a Grecia el próximo tramo de ayudas por 31.500 millones de euros, sin que el país se declare en bancarrota. Al mismo tiempo, en Atenas, una manifestación pidió ayer que los recortes no recaigan en los más vulnerables y respeten su dignidad y su derecho a recibir atención sanitaria.
“Las medidas que van a tomar en relación con los minusválidos no tienen parangón en ningún otro país del mundo. Los minusválidos somos una parte de la sociedad que debe ser protegida por la Constitución, pero aquí aún quieren recortarnos nuestros exiguos ingresos”, dijo Petros Vasamis, de la Asociación Panhelénica de Parapléjicos.
Por su parte, el líder de la oposición griega, Alexis Tsipras, pidió a la Unión Europea (UE) que realice una cumbre para debatir la condonación de la deuda de su país. “Tenemos que dar la oportunidad a la economía griega de recuperar su respiración y no volver a estrangularla con el nuevo paquete de ajuste”, señaló el joven político griego ante la prensa en Bruselas. “Es hora de encontrar una solución definitiva sobre el problema de la deuda soberana que siga a la fórmula hallada para Alemania en 1953”, afirmó el líder de la izquierda helena (Syriza). Tsipras se refería a la Conferencia de Londres de 1953, en que se condonó una parte de las antiguas deudas de Alemania, que por entonces estaba ocupada por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial.
“Tuvimos dos programas de rescate y la deuda sigue sin ser viable, esta medicina es mortal y está matando a la economía griega”, explicó el jefe de Syriza.
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