Los países de la zona euro están a un paso de aprobar el próximo tramo del programa de rescate a Grecia mientras negocia un nuevo paquete de ayuda financiera, en el que previsiblemente participarán los bancos privados acreedores, de forma voluntaria.
El visto bueno del Eurogrupo (integrado por los ministros de Finanzas de la zona euro) podría llegar en su próxima reunión del día 20 de junio, tras el acuerdo anunciado ayer entre Atenas, la Comisión y el Banco Central europeos y el FMI sobre los nuevos pasos a dar por Atenas para enderezar su maltrecha situación fiscal.
El entendimiento intenta evitar un temido default o una reestructuración con quita, lo que los bancos acreedores no aceptan. Por eso los gobiernos, sobre todo el alemán, los fuerzan a sentarse a la mesa.
En base a nuevos ajustes –recortes en salud, transporte y energía, más flexibilización laboral, según trascendió– y privatizaciones –para las cuales se creará una agencia “profesional y dirigida de manera independiente” del gobierno griego –, Juncker prevé que “el Eurogrupo aceptará una financiación adicional para Grecia bajo condiciones estrictas y éstas incluirán la implicación del sector privado”.
La financiación “deberá negociarse” con quienes tienen bonos griegos, explicó Juncker. Pero no precisó el importe de la ayuda adicional ni de qué modo participarían en el plan los bancos , que son sobre todo de Alemania (incluidos los nacionalizados por la crisis), Francia, Reino Unido y Holanda. Si todo va bien, habrá un tramo de dinero fresco para Grecia de 12.000 millones de euros, que se concretaría posiblemente a inicios de julio. Se trata del quinto aporte del préstamo de 110.000 millones aprobado en 2010 cuando estalló la crisis del Estado heleno
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