El negociador que representa a los acreedores privados se manifestó esperanzado aunque advirtió que si no llegan a un acuerdo lo más probable es que Grecia entre en default
Grecia y sus acreedores privados se acercan a un acuerdo que significaría que los acreedores privados aceptarían una pérdida real de entre un 65% a un 70%, dijeron esta semana fuentes cercanas a las negociaciones después de varias rondas de discusión.
Atenas y sus prestamistas han acordado en líneas generales que bajo el llamado acuerdo de Participación del Sector Privado (PSI, por sus siglas en inglés), los nuevos bonos posiblemente tengan una madurez a 30 años y una tasa de interés progresiva que promedie un 4 por ciento, dijeron fuentes.
Pero aún restan muchos detalles por resolver y el plan también debe conseguir la aprobación del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alemania y otros países de la zona euro, quienes insisten en que el acuerdo debe encaminar a la deuda de Grecia en un rumbo sostenible.
La oferta presentada a las autoridades griegas es la máxima consistente con un acuerdo voluntario, dijo ayer un portavoz del Instituto Internacional de Finanzas (IFF, por sus siglas en inglés), que negocia a nombre de los acreedores privados. El carácter voluntario de la reestructuración de la deuda es importante para que la zona euro evite hacer efectivo el pago de seguros contra una cesación de pagos de Grecia.
Gran parte de la atención estará ahora en una reunión del hoy de ministros de Finanzas de la zona euro, y en si los estados de la Unión Europea (UE) y el FMI consideran que el plan que están elaborando Atenas y los tenedores de deuda privados es suficiente para reducir la deuda de Grecia.
Ahora realmente es un tema de la reacción más amplia del sector oficial de la UE y, desde luego, del FMI sobre esta propuesta, dijo ayer Charles Dallara, negociador jefe del IFF.
El FMI insiste en que cualquier acuerdo debe garantizar que la carga de deuda de Grecia sea reducida a un 120 por ciento del PIB antes del 2020 desde el 160 por ciento actual, como fue acordado en una cumbre de la UE en octubre. También ha advertido que los acreedores privados o los estados de la UE deben realizar más esfuerzos para compensar el hecho de que el panorama económico de Atenas ha empeorado. Una fuente de la banca cercana a las negociaciones dijo que el FMI quiere que el cupón de los nuevos bonos sea menor que el 4 por ciento promedio discutido por Atenas y los bancos.
Aunque afirmó que estamos en una encrucijada y yo me siento con muchas esperanzas, Dallara también declaró al diario griego Proto Thema que no lograr un acuerdo podría tener graves consecuencias.
Si no hay un acuerdo, entonces creo que lamentablemente significaría un enorme revés para Grecia, para Europa y para la economía mundial, sostuvo.
Si no hay un acuerdo, lo más probable es que haya una cesación de pagos. Esto podría poner en riesgo la membresía de Grecia en la zona euro, afirmó, agregando que esto podría afectar además al euro y socavar la confianza en los bonos europeos.
El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, reiteró la posición de su gobierno de rechazar aumentar el fondo de rescate de la zona euro. Las declaraciones del ministros fueron realizadas al tiempo que la canciller alemana angela Merkel recibía a la titular del FMI, Michell Lagarde, para analizar el papel del organismo internacional en la crisis.

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