Ante la imposibilidad de formar gobierno, un jurista fue nombrado como primer ministro. La Comisión Europea presiona para que no sea elegido un partido de izquierda radical.
Un primer ministro de transición en lugar de otro. Parlamentarios cuyos mandatos duran 24 horas. Dos elecciones en igual cantidad de meses. Bancos que sufren una hemorragia de dinero. Todas esas historias caben en un solo día de la políticamente inestable Grecia, que ayer anunció que el alto magistrado Panayotis Pikrammenos remplazará al tecnócrata Lucas Papademos en el mando del gobierno hasta que el 17 de junio próximo se repitan los comicios legislativos. Como si la situación no fuera lo suficientemente angustiante para los helenos, el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso, se dirigió a ellos en una rueda de prensa y les advirtió que tomen “una decisión plenamente informada” y opten por los candidatos que garanticen su permanencia en la Eurozona, “porque no hay alternativa menos dolorosa y difícil”.
“He insistido en la formación de un gobierno completamente neutro y pedí la aplicación del artículo 37 de la Constitución para que el primer ministro sea uno de los tres presidentes de los más altos tribunales. También acordamos con el presidente que el gobierno tuviese pocos miembros”, explicó Fotis Kuvelis, líder de la pequeña formación de centroizquierda Dimar, al salir de la reunión que los partidos políticos mantuvieron con el presidente heleno Karolos Papoulias.
Ahora Pikrammenos, un jurista de 67 años que preside desde 2010 el tribunal supremo griego para asuntos administrativos, deberá conducir al país hasta las elecciones del mes próximo. “Espero ser capaz de llevar a cabo mi tarea. Mi gobierno será puramente de transición”, afirmó tras el anuncio. Para que no haya dudas, el nuevo gobierno apenas tendrá capacidad de decisión en asuntos fundamentales. “No tomará ninguna iniciativa ni en la OTAN ni en la Unión Europea”, explicó la líder del Partido Comunista, Aleka Papariga.
En este marco de inestabilidad política, los bancos locales continúan sufriendo las consecuencias. Según Papoulias, “la retirada y salida de fondos hasta las 16 del lunes alcanzaba los 700 millones de euros”. Ese fue el argumento que el presidente griego quiso emplear para convencer a los líderes de los partidos políticos de la importancia de formar un gobierno de unidad. Pero el principal candidato a quedarse con los próximos comicios, Alexis Tsipras, líder de la Izquierda Radical (Syriza), no se dejó presionar. “Acaba de descubrir que hay una fuga de capital. Pero desde el comienzo de esta crisis ya han salido así 73 mil millones de euros”, le respondió, según informa la prensa local.
Frente a ese panorama hoy jurarán los legisladores elegidos el 6 de mayo pasado y se espera que mañana el presidente disuelva el parlamento, ya que debe permanecer cerrado al menos durante tres semanas antes de los comicios. En la situación que vive Grecia, ya nada parece extraño
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