Semanas después de haber lanzado el paquete de medidas para reducir el gasto público, condición impuesta por el Fondo Monetario Internacional y sus socios de la Eurozona para recibir el paquete de rescate de 110.000 millones de euros, el gobierno griego anunció que redujo el déficit fiscal en un 41 % en el primer semestre respecto al mismo periodo del año anterior.
El objetivo del Gobierno de Yorgos Papandeu es alcanzar un 8,1% de déficit para todo el año, 4,5% menos de lo previsto a comienzos del 2010.
Un grupo de expertos del FMI, del Banco Central Europeo y de la Comisión Europea realizará una visita entre el 20 y el 24 de julio para evaluar el programa de austeridad y reformas puesto en marcha.
Aunque el ministro Papaconstantínu aseguró que “no se asumirán nuevas medidas de austeridad”, el dato negativo de la caída de los ingresos, que fueron del 7,1 %, muy por debajo del 11% previsto, junto al proyecto de ley de reforma de las pensiones que retrasa la edad de jubilación, a punto de aprobarse en el Parlamento, lograron que los sindicatos griegos anunciaran para el 8 de julio una nueva huelga general, la séptima en lo que va del año.
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