Lo coalición de gobierno no logra acordar sobre qué sectores recortar 11.600 millones de euros. Podría haber rebajas salariales y un nuevo aumento de la edad de jubilación.
Los tres partidos que conforman el Ejecutivo griego no lograron ayer ponerse de acuerdo sobre los nuevos recortes exigidos por sus prestamistas internacionales, pese a que el gobierno es consciente de que el tiempo apremia. El nuevo retraso para acordar en qué sectores ahorrar los 11.600 millones de euros que se le exige, se produce cuando Atenas tiene, literalmente, a los expertos de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional esperando en la puerta a que se anuncien medidas concretas. Por ahora, los líderes políticos se limitaron a anunciar vagamente que hay acuerdo en la estrategia a seguir.
Según las filtraciones publicadas por la prensa griega, entre las medidas podrían contarse recortes salariales a los empleados públicos, establecer un techo de gasto sanitario de 1500 euros, a partir del que se aplicaría el copago, o elevar las tarifas de consultas médicas de 5 a 15 euros. También se planteó una nueva reducción en las pensiones y volver a elevar la edad de jubilación hasta los 67 años, a pesar de que ya había sido incrementada de los 63 a los 65 años en 2010.
"Hay acuerdo en la estrategia de gobierno", reconoció Fotis Kuvelis, jefe del centroizquierdista Dimar, tras una reunión con el primer ministro conservador, Andonis Samarás, y Evangelos Venizelos, del socialdemócrata Pasok.
En el mismo tono, Venizelos se refirió a un "marco estratégico" pero, de nuevo, sin mencionar si, como especulan los medios, habrá más recortes a las pensiones o los salarios públicos. "Todos estamos de acuerdo en que tenemos aún camino por hacer", reconoció el ministro de Finanzas, Yannis Sturnaras, poco después de la reunión tripartita, y agregó que el gobierno "busca las mejores medidas" de ahorro. "Nuestras políticas no deben poner en duda ni la capacidad del país para renegociar el plan de rescate, ni poner en juego la permanencia de Grecia en la Eurozona", afirmó en referencia al plan del gobierno de negociar un aplazamiento de los objetivos de déficit exigidos, algo que los socios europeos no ven con buenos ojos.
Para lograr el deseado aplazamiento, Grecia deberá demostrar que es capaz de aplicar las medidas exigidas y, para ello, especificar lo antes posible cómo ahorrará esos 11.600 millones. Lo antes posible porque, como reconoció ayer mismo el portavoz gubernamental, Simos Kedikoglu, el tiempo es ahora el mayor adversario de Grecia. «
Comentá la nota