Grecia dió ayer un paso más hacia el abismo al suspender la negociación con sus acreedores. Atenas trata de lograr una quita de 50% de sus bonos en manos de tenedores privados, 28% del total de su deuda de más de 350.000 millones de euros.
Los dirigentes europeos habían aprobado en octubre esa quita, que Grecia debía negociar con una banca que se mostró entonces favorable y que se comprometía a reinvertir 70% de sus inversiones en deuda griega en nuevos bonos, estos a 30 años. ¿Qué interés tendrían esos nuevos bonos? Aquí llegó la bronca. Atenas y el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, que representa a la banca) habrían estado cerca de acordar un 5%, pero el FMI exigía una tasa del 2%. Como si los bonos griegos fueran tan seguros como los alemanes.
Los bancos se plantaron porque ese interés aumentaría sus pérdidas. Y amenazaron con negarse a cualquier quita voluntaria.
Grecia está contra la pared. Sin reestructuración voluntaria de su deuda, los gigantescos rescates europeos –110.000 millones en mayo de 2010 y 130.000 que debían llegar el próximo marzo– sólo servirán para alargar la agonía. Además, tanto la UE como el FMI repiten que, sin acuerdo de Grecia con la banca, no habrá segundo rescate. Grecia reconocía hace una semana que sin quita y segundo rescate europeo tendría que salirse del euro.
Los tiburones están oliendo la sangre . El diario griego Kathimerini aseguró ayer que hay hedge funds negándose a la quita porque compraron deuda griega devaluada en los mercados y estarían apostando a un default para cobrar los credit default swaps (seguros contra impago de deuda).
La situación de la economía es insostenible. Su deuda pública sobrepasa 165% de su PBI, los mercados le exigen hasta un 34,3% por colocar sus bonos a 10 años y casi un 400% por los bonos a un año y el déficit público ronda el 10%. El PBI ha perdido 14% en tres años, hundido por unos ajustes salvajes que empobrecen a la mayoría de la población que soporta un desempleo superior a 17%. Cuanto más ajusta Atenas, más cae la economía, más difícil es reducir el déficit público y más ajustes le exigen la UE y el FMI. Grecia necesita refinanciar 14.400 millones de euros de deuda el 20 de marzo. Sin quita no hay segundo rescate europeo y habrá default. Grecia probó ya todas las medicinas.
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